• @zoe_escritora
    Una mariposa es una catedral de luz
  • @Shesiinna
    También hay héroes sin medalla que cenan solos
  • @loubarrera58
    Cuántas veces hablar es desafinar lo que el silencio había entonado bien
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    Para franqueza, la de un beso sin pensar
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    La nostalgia se desabrocha el domingo y se le ve una eternidad allá, en el ocaso de la garganta
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  • @poeticsilence__
    Rompo el silencio aunque me caigan los pedazos encima
  • @Psyqueamour_
    Te extraño donde nunca estuviste
  • @_Annai_
    A veces en tu nombre se expande mi silencio/ con el verso atroz de la deshora
  • @meritadocta
    Un nuevo día/ para arañar el aire/ Para escarbar la tierra/ Otro día para amarte/ habitando el surco/ de tu sombra

Poesón / Leopoldo Castilla

 

   Travesía de la luz

 

No se va intacta la luz.

 

Al cruzar la llovizna

pierde memoria,

la fe

       en los desiertos,

precisión en los jardines

y en la sombra intocable del agua

se desanima.

 

Se desvive en cristales

                             libélulas,

                              abejas,

                              espigas y luciérnagas.

Un tenue saque de deidades

en los sargazos

                         de la energía.

 

Y ahí se queda

                  de oro adolescente

                   embelesada

                             en el aire.

 

Diana dormida junto al lujo de su cacería.

 

Hasta que llega la oscuridad,

                               la madre invulnerable.

Y anula los imanes.

 

Hacia ella vuelve

malherida,

                 la luz

                      con las manos vacías.

 

 

 

   Neutrinos

 

Nos atraviesan.

No los detiene

la ofuscación del astro

ni los varía

la lenta insolencia del cometa.

 

Una lluvia interminable

en los predios

                      sin edad

                                 del espacio

que contiene estos sistemas

que no están donde creen

pues todo ocurre en un tiempo perdido.

 

Hilo por hilo unen

la materia

                 al vacío.

Y en esa trama eres otra línea de fuga.

 

Los neutrinos te sostienen aquí,

latente.

             Sólo un momento.

 

Para que el mundo pueda construirse

lo que existe

                    no debe saber que ya se ha ido.

 

 

 

   Alma

 

Qué puede hacer la ciencia

con esta neblina del más allá

que vive acorralada,

                                condolida.

 

Con esta lejanía

volando en una paloma

que no es una paloma

sino una carta secreta

que extravió la muerte.

 

Hasta el universo ignora de dónde vino.

Anda por ahí

                 pródiga y mendiga

llamando a su bandada

 

Es tanto

                 siendo nada.

Apenas unos pocos gramos

que solo pueden pesarse

cuando faltan.

 

Un día, callada, te abandona.

 

Y eres

          una palabra sola

                                     dentro de la carta.

 

 

 

   Luna

 

Esta isla eligió el aire.

 

Se llevó el camposanto del agua

-por eso no tiene sombra el mar-

se robó la niñez de las cordilleras

y un ojo de la noche.

 

Tan joven

                envejece.

 

Siempre en el último día.

Viaja

       en un espacio antiguo.

Ovula en las mujeres

delicados finales que caen

de los insomnes

claroscuros de la muerte.

 

Tanto adiós

                 dejando.

 

Al partir

se detiene

en una hora ensimismada.

 

Entonces,

igual que una vieja actriz

se inmola en su propia luz

como una orquídea

 

               y cambia la calavera.

 

(De “poesón (al universo)”, el suri porfiado ediciones, colección fuera de serie, Buenos Aires, 2016. Leopoldo Castilla nació en Salta, noroeste de Argentina, en 1947. En poesía, también en 2016 la colección Visor de Poesía, de España, publicó “Era el único planeta que cantaba”. Anteriormente, “Viento Caribe”, en Caracas, 2015; “Tiempos de Europa”, en Buenos Aires, 2014, en el suri porfiado; y “Gong (Canto al Asia)”, Buenos Aires, 2014. Obtuvo gran cantidad de reconocimientos, entre ellos el Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes; el Rosa de Cobre a la Trayectoria, otorgado por la Biblioteca Nacional; el Primer Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora, que otorga el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, de Venezuela. Poemas suyos fueron traducidos al francés, inglés, italiano, portugués, ruso y sueco). 

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