• @incapacitada
    Hazme todo el amor que te he escrito
  • @AdrianMoraless
    Te esperé. Toda la huida
  • @TrovayMas
    Sé que los sueños vuelan siempre hacia lo incierto
  • @TISHA77
    Eres mi muerte, así, en tono bajo. Eres ese sepulcro de mis labios, así, en rojo. Eres el vértigo del cielo en mis manos, así, en un verso
  • @letiziaklein
    En la frontera imaginaria del olvido hay miles de personas esperando a ser vividas
  • @jackflint39
    He perdido los colores en tu sombra
  • @MaldeAmrs
    Quien viene a beber con la demasía de profanar la fuente, se encariña con ella y no se le quita la sed
  • @osirizc
    Señores, las heridas se cosen con las agujas del reloj
  • @barbarahoyo
    Escribo porque es la única manera de discutir conmigo sin que me interrumpan
  • @CarlosdePuente
    La letra debe ser despertada
  • @LalaHuira
    Tenía el danzar en las manos de quien va arremolinando peces, consecuencia de una vida en el mar
  • @Llunetic
    Soy de quienes me erizan la pena

Camila Charry Noriega

 

   Anatema

 

Flotaban en el río

los cadáveres de varias vacas jóvenes.

Tras unos arbustos

y estremecido por el agua

que en medio de la muerte se movía

           un becerro apareció.

Gemía y corría tras la corriente

para alcanzar el fango

que ya vencía los cuerpos.

Desesperado

sin entender  los caprichos de Dios

y el tajo de desdicha

que le había tocado

a la tarde bramaba

y a su paso

un hilo brillante de sangre iba dejando.

Corría entre las ramas

herido y triste.

 

Lejos, en la sabana,

aun el galope de los caballos

fustigados por el grito de los asesinos

rondaba las montañas;

eco de batalla que se sostuvo toda la noche

aunque ya no hubiese

hombres ni vacas

con quienes festejar esta matanza.

 

 

   Magdalena

 

De una vieja ceiba

tres soldados cuelgan a un perro de manchas cafés.

Como repitiendo los gestos de un espíritu cruel

intentan desprender la cabeza del animal

intentan separarla de su  cuerpo.

Por turnos estiran la cadena

que une al perro con el árbol

fuman,

ríen

toman aguardiente

en  improvisadas copas hechas de totumo.

 

Matan el tiempo entre la selva,

se divierten cuando el perro aúlla

y su llanto animal se extiende tremendo

hasta que al fin la cabeza

del cuerpo se separa.

Entonces toman sus fusiles en silencio

y vuelven por la espesa selva

tranquilos

a sus rondas nocturnas.

 

 

   El Aro

 

Rodaban por la montaña

eran un solo río

que atrás dejaba

la carne flagelada de sus padres.

 

Como un río eran una sola herida

que vagaría por las ciudades

hasta la época de la ceniza.

 

Un río que florecía como un largo puñal eran.

 

Traían en las manos   

amados   

afilados huesos

armas o amuletos

tallados con el brillo de los dientes

por si la sombra los volvía a encontrar

ahora huérfanos,

curtidos.

 

 

   Patria

 

El niño recoge espigas de sol.

Vuelve sereno y cantando por el campo.

Revienta sobre su cuerpo el fusil del asesino;

lo embiste la noche.

Vuelan por el aire sus ropas

como banderas de una patria

con cualquier nombre.

 

 

   6.

 

Olas sobre el ojo abierto de la gaviota abatida

en la arena de la playa.

Difícil saber cuál murió primero.

La ola en la costa que revienta y se divide perdiendo la unidad;

la gaviota muerta en cuyos ojos de agua

se fragmenta el mar.

 

 

   11.

 

Una mosca zumba en la claraboya

impertinente se lanza a su cacería ciega.

Desprecio su tonto divagar entre la mesa

la ventana y la tarde; 

su vida

tan similar a la mía.

 

   12.

 

Respira hondo el toro herido

y su hocico dilatado es como la noche.

Todo es sed en él

      su bramido

su pesado paso entre fantasmas

sus brillantes ojos

calcinados por el aire que sale de su boca.

Como la noche

su hocico sangra sobre la verde hierba.

 

(Los poemas “Anatema, “Magdalena”, “El Aro” y “Patria” pertenecen al libro “El sol y la carne”, de Ediciones Torremozas, Madrid, España, 2015. Los poemas 6, 11 y 12 pertenecen a “Otros ojos”, Elángel editor, Quito, Ecuador,  2014. Camila Charry Noriega nació en Bogotá, Colombia, en 1979. Obtuvo el segundo lugar en el Concurso Nacional de Poesía Ciro Mendía, en 2012. Participó en festivales y encuentros de poesía en América y Europa. Publicó también “Detrás de la bruma”, Común Presencia Editores, de Bogotá, Colombia, en 2011, y “El día de hoy”, Garcín Editores, Duitama, Colombia, 2013. Poemas suyos fueron traducidos al francés, inglés y rumano).

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