• @Naomi_Her
    Hay quienes se creen libres porque llevan su jaula a todos lados
  • @Kaw_DjR
    Lo que sea, que no lo decida el miedo
  • @isona_clarck
    Hay presagios que no quieren ser oscurecidos por promesas
  • @_Annai_
    Bailo en todos los vuelos de la imaginación
  • @meritadocta
    El silencio, a menudo, nos apuñala estrepitosamente
  • @morganfredman
    Un minuto de lluvia por las nostalgias vivas
  • @lalalolita
    Reir, para adornar el desastre
  • @alaz14_
    La poesía es un incendio donde hay que arder
  • @Detereal
    Se desnudan implosivas bocanadas de suspiros entre los labios de una eternidad
  • @javierfcab
    Hagamos un pacto de incertidumbres, un largo paseo de mañanas sin nombre...
  • @detrasdetodo_
    ¿Nos encontramos donde nadie se atrevió a mirar?
  • @nancyeldarjani
    Solo el verso insomne mantiene el ventanal

Sofía Rodríguez García

 

   Furia de poetas

 

El poeta añora lejos

la distancia ahogada.

No la quiere en sus orillas,

bufón de sus zapatos

destino aromado en sal.

En su hoguera

echa patas de cangrejo con su nombre

y repite dulcemente:

chupasangre,

insidiosa mujer que pintas en tu vocablo

el balcón de los pesares

sirenuda, ojalá un aromascuezo

te aromatice con girasoles

te lleve lejos,

goce maldito de los ojos

Con lágrima de venas

su furia poética entrega

abraza sus fluidos caídos

con guantes empuñados

El poeta le escribe ensoñado

embriagado en gritos,

en una hiena de ríos su garganta,

con su sombrilla de tristes aguijones

sentado en su silla cubierta de ojos

Ella no estará para sus hombros

ni para su sangre seducida

suicida

 

 

   Letal

 

Descárgame de risas absurdas

dulces besos y textos mordaces.

Ven y hurta

las mordeduras del aliento

 

Cuando puedas grítame los demonios

que con afanes abrazamos.

Ven y tira las ropas de segunda mano,

agóbiame para verte

ayúdame como enferma terminal

a este buen morir que quiere contar tu piel.

 

Haz del mundo

el resto del vacío

el poro de brasas

el desperdicio que nos cubre

todo eso a lo que recurrentemente llegamos.

 

 

   Silencio

 

El amor que me brota en las pupilas

hace alianzas con mi muerte

se aferra a las uñas

al alcohol

a la sinfonía de las voces

a los estiramientos del otro día

Se llenan de escamas

las piezas del tiempo

que lame las carencias de las córneas

las ausencias

los disparos y despedidas

sus atrevidas entregas

del amor escapista

Tu música de pecho

permanece en mis pómulos

escupe sus ahogos

en los ángulos de mi boca

Los brindis ya están exhaustos

se han quedado entrelazados

con sus lenguas parcas

 

 

   Oficio

 

Mi sudor se recarga en tus labios

bañados con ácidos blancos

Sus papelitos adscritos

son temores crujientes

callejones en la tierra de uñas

garbo de los insultos fermentados

Los deseos pasan lejos

en las calles improvisadas

se balancean

ruegan en bares

gritan en lavaderos de rejas

los renombres que se extienden

(vacilaciones de la pendenciera noche)

 

Optan por acariciar tus salivas

los goces que trastocan mi espalda

el vaivén de tatuajes

los cierres de tus orificios despiertos

la absorta desnudez de la palabra

la catapulta del sol

Te beso buscando las otras y las sobras

en una penetración de eternidades

 

Te insinúo al oído el presuroso botín:

esquinas en las mañanas

ardientes escaparates

cañas en los bares

risas de mentiras

mis múltiples muertes

los perros y promesas

los atuendos de alcohólicos

las caras desencajadas

Te robo los juegos

el agua sucia de los pies

lupanar de mis fluidos

y un fuerte de almohadas

 

 

   Mirada

 

Más allá de las lógicas y aventuras

me puedes agarrar del cuello y respirarme.

Huir de mí en un triángulo de manos

y osar de especulador de trinos.

Tu vista es igual desde la luz

y aquí: lugar de los espejos,

donde el repudio te cubre parte del rostro

 

 

   Loca

 

Me han llamado loca

la loca de la luciérnaga en la lengua

Me tiran lluvia en tejados transparentes

piedras de pintados suplicios.

 

Lavan mi rostro con sables

me arrojan los trapos, la mierda

mis piernas se recogen

las voces ahogan mis pulmones

 

La loca de la luciérnaga en la lengua

tiene algo que contarles:

Se han pronunciado los remiendos de los callos

parapetos de las uñas cortadas por la mitad.

 

Los Puños en las tráqueas

son los amantes de mi morfina

pero ni los codos del odio

vacilan en mi garganta

lejanos están ellos

con sus decanas máscaras

que se oxidan en los venenos del día.

 

(De “Cada vez que cobija el fuego”, Ambivalente editorial, Bucaramanga, 2015. Sofía Rodríguez García nació en Bucaramanga, Colombia, en 1976. Educadora popular, militante de los derechos humanos y tallerista de literatura, trabaja en especial con las comunidades desplazadas por el conflicto interno en su país. Fue presa política entre 2003 y 2006 en la cárcel de Chimitá, Santander, donde también realizó trabajo docente y por los derechos humanos. Poemas suyos fueron publicados en revistas, electrónicas o impresas, de Argentina, Colombia, Chile y El Salvador, en América Latina, y también en España, Italia y Rumania. Pertenece a la Red Mundial de Escritores en Español. Fue invitada a festivales de poesía en Argentina y Colombia).

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.