• @Yara_Shnhky
    Se pliega sobre mí y es un lienzo de la noche, su grito
  • @claudiavv
    También te reconozco por lo que no escribes
  • @EliaHermitage
    Hay naufragios de los que no quieres regresar...
  • @LOlaMOra
    En el umbral del silencio se unen todos los besos callados
  • @elamodecerbero
    El amor corre desnudo por las calles, él sabe que nadie le mira, que todos le temen, sabe que es felicidad y dolor, él sabe que está solo
  • @LillumSideres
    Te espero allá en pleno verano, donde todavía no somos
  • @HERFIL24
    Todo poeta es una bestia extraña: herida de palabras
  • @UnTalRoca_
    Tal parece que es al despertar que nace el sueño, la pesadilla
  • @Ohzolli
    Tu mirada fue el ave/ que recogió un canto de aurora/ y lo dejó caer en mi cuerpo/ sin frío/ sin tiempo
  • @JBonaire
    Saber que uno se retoma tantas veces como un libro que no se alcanzará a leer
  • @CambiosDeRitmo
    La locura renueva la poesía
  • @z_zyanya88
    Aprender a conocer tus silencios rotos.../ Y amarte

Pisar las calles nuevamente

 

(Poetas chilenos reunidos en el libro “Veinticinco años de poesía chilena, 1970-1995”, es decir poemas que en su gran parte fueron escritos durante el período en el que el país fue asolado por la dictadura del genocida Augusto Pinochet, que asaltó el poder el 11 de septiembre de 1973).

 

    JOSÉ ÁNGEL CUEVAS

 

   Selección

 

Para qué quiero otro amor?

para ir carreteando por Gran Avenida sin un peso

y hablarle del Tiempo de la UP

revolverme en estos 15 años

sacando mugre

                   del Tarro

 

            emborracharme y gritar en Tugurios

            empapelados con banderas chilenas

                                                      polietileno

                                                    poliuretano

 

pasar por la Alameda a las 3 de la mañana

cuando todos se hayan ido las muchedumbres

                                             cubiertas de smog

                                                        y duerman.

 

Para qué quiero otro amor?

      para llevarla a comer pescado frito

      y sentarnos a mirar los pájaros sin

      un peso para hotel

      un peso para bailar apretados, hasta que amanezca.

 

 

   El largo y tortuoso camino

 

Desde allí sentado

con el fonógrafo a mis pies, en medio de la foto

los miro.

 

Todos ríen, saltan, beben.

 

Veo amanecer

                                  Las calles se retiran

             Yo me voy por año 73, cantando

entre la multitud

 

Me saco el sombrero y saludo a la población

     que pasa camino de la muerte.

 

 

   Compatriotas

 

Seguir donde mismo / rodando

sobre el universo

 

en esta calle sucia y maloliente

no hay ilusiones

 

el desencantado busca reencantamiento

en el ruido del mar / los árboles lejanos

mujeres semidesnudas

 

No hay signos de que el Reino de Dios

se haga en la Tierra

 

ni de retomar el camino al socialismo

 

deberemos estar así no más

solos, tranquilos

 

pero no sujetos a esas locuras suicidas

ni ser arrastrados por el arrebato

de los barrios en armas

ni proclamas

 

Se ha puesto muy tranquila esta calle

tenemos muchos años para descansar

 

la clase obrera se disolvió / el campesinado

para sí, no existe más

los estudiantes se entregaron al principio

del placer

 

tenemos muchos años para estar tranquilos

 

después del alto precio,

casi una vida recibiendo bazofia

en fin,

 

mi familia ya está grande, de seguro

cada cual partirá por su lado,

 

quizás este hablante se vaya del país

a pensar

sobre unas montañas mirar el universo

rezar por todos los antiguos compatriotas

o ex compatriotas.

 

  

   ALEJANDRA BASUALTO

 

   Guayacán

 

Esos días se me van quedando a oscuras,

ocultos bajo el polvo, diseminados

por nueva servidumbre. Otra luna

esparce hoy las cenizas de su vieja mano.

 

La noche traía caballos repentinos

que me llamaban desde la ventana:

sus terribles ojos horadando los postigos

y su respiración sobre mi almohada.

 

Tras el muro un jinete sombrío

desvelaba los sueños de la medianoche

y en el viento sembraba los signos

que en la niñez las penumbras recogen.

 

A veces los piratas rondaban por la casa

y un olor a barcos subía las colinas

y yo sabía –y sé- que allá en la playa

todavía buscan la luz escondida.

 

Entonces despertaban los naranjos

y el perfume de diez mil estrellas

me temblaba en la palma de la mano,

cuajando en el lecho mi mitad de tierra.

 

Las madrugadas son ahora silenciosas,

los árboles dialogan en secreto;

pero a veces, debajo de las sombras,

vuelvo a encontrar aquel antiguo miedo.

 

 

   EUGENIA BRITO

 

   Ronda

 

   Ahora comprendo mi piel y mis huesos

el tañido funerario de todas mis canciones

 

      el blanco color opaco de mi espejo

              la oquedad de mis sienes.

 

Yo soy la madre     vengo desde la altura

 

                    He perdido a mi hijo

                       y soy su tumba.

 

--

 

Alzo mi copa

y bebo

a plenitud

la desorganizada sed de mi venganza

A la salud de un hombre que nunca tuvo nombre

 

(De “Veinticinco años de poesía chilena, 1970-1995”, compilación a cargo de Teresa Calderón, Lila Calderón y Tomás Harris. Colección Tierra Firme / Poetas Chilenos, Fondo de Cultura Económica, Santiago de Chile, 1996. Los compiladores dicen en el prólogo que intentaron reunir expresiones de todas las tendencias poéticas vigentes a fines de los años 90. José Ángel Cuevas nació en Santiago, en 1944. Comenzó a publicar en 1979, con “Efectos personales y dominios públicos”. Había comenzado a estudiar Derecho, pero se sintió incómodo en ese ambiente que definió como “burgués”. Fue premiado por la Federación de Estudiantes en 1971 y 1972; por la Asociación Gremial de Educadores de Chile; y por la Municipalidad de Santiago. Fue finalista del Premio Altazor en 2006 y 2013. Alejandra Basualto nació en Rancagua, en 1944. Comenzó a publicar en 1970, con “Los ecos del sol”. Egresada en Literatura y doctorada en Literatura Latinoamericana. Desde 1988 dirige la editorial La Trastienda. Poemas suyos fueron traducidos a varios idiomas. Es también narradora, y obtuvo varios premios. Eugenia Brito nació en Santiago, en 1950. Comenzó a publicar poesía con “Vía Pública”, en 1984. Es profesora de castellano, licenciada en Literatura y Master of Art de la Universidad de Pittsburgh).

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