• @juanitateama
    Algún día vendrás por la tinta de mis palabras
  • @hothorchata
    Toda la vida buscando una expiración
  • @MusasAjenas
    Te conocí escribiendo y te desconoceré de la misma forma. En letras con sabor a olvido, con rencores convertidos en nomenclaturas
  • @JokersMayCry
    El tiempo corre porque huye de nosotros
  • @AdrianMoraless
    Voy a tragarme tus palabras por ti
  • @Nohemy64
    Hurgar en las ojeras del insomnio,/ buscar los sueños perdidos
  • @PseudoCuerda
    Soy lo que dejaron quienes me habitaron
  • @CRomantica
    He besado con la mirada ojos que no conocía
  • @luisarestrepo
    Uno no amanece cuando no ha soñado
  • @ZIC_ZAC
    En la poesía/ como en la magia,/ si no lo crees/ no sucede
  • @irmazer
    Tiempos en los que el silencio resulta un acto heroico
  • @WadenWadenn
    Si no quieres hasta lo más profundo ni te asomes al abismo

Edgar Bayley, cuando el aire

 

   Decisión

 

partiremos la hogaza del abandono y la esperanza

para volver al acero al viejo abeto la avenida

para avanzar en el fulgor velado

porque no podemos ser ajenos a la estrella que nos une

no podemos abandonar el camino que nos marca

   esa estrella

temer la batalla

seducidos por el engañoso estanque

por su falsa efímera comodidad

porque no compensa esa soledad cualquiera

el rico ahora de dos amantes reencontrados

somos nosotros y juntos quemaremos la lejana ruina

y unir nuestras bocas y cuerpos y frutos

de nuestros soles propios

de nuestras banderas silencios espumas bendecidas

nuestro amor es el único azar posible

el solo camino despierto

el único sueño que nos devora y alimenta

que nos da nombre y nos da impulso

para vencer el repecho

y vivir juntos

convencidos por fin del canto que nos guía

decididos en la esperanza en el cielo y la rosa

decididos

mi amor

decididos

 

 

   Poema

 

cuando llegas

a la hora precisa

algo se despierta

 

es la hora de tu piel

de tu mediodía

el sol sigue su camino

 

los niños se agolpan

en los puntos cardinales

tu voz

tu puño vuelve a aclararse

 

dios mío

deja que por una vez sola

mi palabra ruede a la luz del día

 

todo es inmortal

ahora

y al viajero que llega

fatigado y tarde

le es permitido callar su nombre

comprendemos

le dicen

puedes sentarte a nuestra mesa

 

tanta libertad

tanta ardida mudanza

no ha sido en vano

los ojos se vuelven

a la mañana del sueño

han visto lo suficiente

en la calle

entre las sombras

en el aire

en el grito

en el pecado y la salud

han conquistado su alegría

 

 

 

   Ni razón ni palabra

 

cada noche los sueños inmolan tu pena y tu culpa

de frente al olvido

a la pregunta y la canción inexcusable

 

es necesario empaparse herirse hundirse

buscar el estallido hasta decir: perdón no soy el mismo

pero el fuego desgrana tus razones de tierra

debes perder la luz plena

los motivos de la victoria

agrio pesado cruel

la ciudad te vuelca te vacía

corazón vacío

miseria burbujeante

 

no es preciso razón ni palabra

para este airado hogar

que nadie después sume su nieve o su festejo

despierto queda allí en su momento

en cambio y permanencia

en nube recia

en la libre mano

y el cabalgar del sueño

 

 

   Cuando el aire

 

cuando el aire se puebla estoy presente

canta la puerta el fuego la esperanza

conoces tu nombre y la sangre de su sueño

la tierra donde amanece el día

cuando la luz llega canta mi silencio

 

 

es suficiente el lejano retumbar del trueno

la verde falda de la montaña

y este momento ayer mañana

es suficiente

confiar esperar

estar despierto

 

(De "Obras" de Edgar Bayley -Buenos Aires, 1919-1990-, Grijalbo Mondadori, Buenos Aires, 1999. Este libro cuenta con presentación de Francisco Madariaga y prólogo de Rodolfo Alonso. Asimismo, ofrece una revisión y estudio preliminar de la obra de Bayley a cargo de Daniel Freidemberg. Incluye "En común" (1944-1949), "La vigilia y el viaje" (1949-1955), "Ni razón ni palabra" (1955-1960), "El día" (1960-1963), "Celebraciones" (1968-1976), "Nuevos poemas" (1977-1981), "Alguien llama" (1981-1983), "Algunos poemas más" (1984-1990), "Otros poemas", "Poemas inéditos", "Vida y memoria del doctor Pi", "Otras historias". También las piezas teatrales "Burla de primavera", "Farsa de Isopete y el sastre" y "Dulioto -en cinco momentos-", y una serie de ensayos, reflexiones y relatos. También tres poemas en honor a Bayley, uno de Enrique Molina y dos de Francisco Madariaga).

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