• @magiamorena
    No es el final si aún hay silencios por callar
  • @z_zyanya88
    Hay infiernos vestidos de tarde, disfrazados de dolor sin causa
  • @Lolaquiroga
    A veces resulta difícil descubrir en qué lado del espejo vives
  • @Truman_Cascote
    En el juego de palabras, no siempre gana el que acentúa más
  • @cohetenaranja
    Le doy mordiscos al alfabeto
  • @Albathross
    Y en ese pueblo sombrío, los balcones de nostalgia, en maltrechas calles del olvido!
  • @brionelix
    Silencio que encandila mis oídos/ como lluvia de sol en la ventana
  • @Plumadecuervo
    Lo prometido es duda
  • @elBenga
    Debido a problemas con ciertas tristezas, la tarde pide sus disculpas
  • @mujercita20
    Trato de besarte cuando mi mente te sueña, y cómo duele despertar
  • @Viruchab
    No dar por sentado lo que aún no se ha sentido
  • @grisestonos
    Lo que callo también vive, me consume

Y el árbol crece

 

   Gastón Baquero

 

   Cuando los niños hacen

    un muñeco de nieve

 

Cuando los niños hacen un muñeco de nieve,

Ellos no saben que juegan a Dios,

Autorizados por Dios.

 

Desde el seno de la cellisca sonríe el Señor,

Y aporta nuevos ramos de nieve, más blanca a cada instante,

Para hacer los brazos del ente, las orejas, la frente

De ese muñeco que acaba de erguirse en la vastedad

    de la nieve,

Igual que un hombre sale de las manos de Dios.

 

Cuando los niños hacen un muñeco de nieve,

Una vez satisfechos y plenos como el mismo Padre

   de todas las criaturas,

Lo abandonan gentiles a su nuevo destino,

Y queda sorprendido de ser para siempre una sombra

   arrojada a la nieve,

Aquel a quien los niños dejan como un centinela

   perdido en el desierto.

 

(De “Nueve poetas cubanos del siglo XX”, selección de Rolando Sánchez Mejías, Grijalbo Mondadori, Madrid, 2000. Gastón Baquero nació en Banes, oriente de Cuba, en 1918. Fue fundador de la revista “Clavileño” y colaboró en publicaciones de Lezama Lima. Publicó “Poemas” y “Saúl sobre la espada”, en 1942; “Poemas escritos en España”, en 1960; “Memorial de un testigo”, en 1966; “Magias e invenciones”, en 1984; y “Poemas invisibles”, en 1991. Fue traductor de poetas africanos. Murió en Madrid, en 1997).

 

 

   Julio Cortázar

 

   The Happy Child

 

La breve pausa de la dicha

gira en el aire y es el pétalo

posado apenas en tu pelo

con las abejas de la brisa.

 

Danzando vas en la belleza

que fluye de esa dicha leve,

oh niña que no ves moverse

las alas de una rosa negra.

 

(De “Salvo el Crepúsculo”, edición definitiva, Biblioteca Cortázar, Alfaguara, Buenos Aires, 2013. Julio Cortázar nació en Bruselas, en 1914, y murió en París, en 1984. Con sus padres argentinos vivió en ese país desde los cuatro años. Cursó el magisterio y se desempeñó como maestro rural. En Buenos Aires publicó el libro de poemas “Presencia”, con el seudónimo de Julio Denis, y “Bestiario”, primera obra de la serie de cuentos. En 1951 se trasladó a París por una beca y se radicó en la capital francesa, donde trabajó para la UNESCO. Su desarrollo como escritor y su impacto en este campo van de la mano de sus experiencias políticas. Visitó Cuba en los primeros años de la Revolución, acompañó a Salvador Allende cuando asumió la presidencia de Chile, en 1970, y apoyó a la Revolución Sandinista. Sus novelas y cuentos tuvieron más trascendencia que su poesía. La primera edición de “Salvo el Crepúsculo” apareció en 1984, pocos meses después de su muerte, sin que Cortázar llegara a corregir las pruebas de imprenta. La edición definitiva se debe al hallazgo posterior de una serie de correcciones y comentarios hechos por el autor).

 

 

   Carlos Patiño

 

   4

 

Niños niños   bandadas   guardapolvos volando

sobre las baldosas

hacia padres ansiosos asustados besándolos

como si rescatados de un naufragio

ojos hacia los dedos extendidos señalando las

ametralladoras

soldados tras bocas tenebrosas sobre edificios

vecinos circunvecinos

alejados cercanos

niños niños ahora más pequeñitos padres

con manos de miedo y de soslayo abrigándolos

arrebatándolos

remolino de guardapolvos blancos

como una tromba escapan huyen todos muy lejos

lejos de soldados

disimulados detrás de su fiereza

bajo cascos parecidos tal vez al casco amarillo

del conquistador

parecidos no iguales

porque empezaba a vislumbrarse que el dulce gastado libro

era una cosa

las fotos los dibujos de señores con bandas relucientes

coloridos serios solemnes casi siempre saludando hacia el aire

era una cosa

y otra distinta impenetrable realidad era verlos

peor

sentirlos sobre azoteas.

 

(De “Cuarenta años de poesía en el Premio Casa de las Américas 1959-1999”, selección y notas de Caridad Tamayo Fernández, prólogo de Roberto Fernández Retamar, poesía Hiperión, Madrid, 1999. Carlos Patiño nació en Buenos Aires, en 1934. Publicó, en poesía, “Buenos aires por la cabeza”, en 1966, “Hombre de doce menos cuarto”, en 1969; “Retratos”, en 1975; “Ceremonia (y otros desórdenes)”, en 1985; y “Esquinas silenciosas”, en 1990. Obtuvo el premio Casa de las Américas en 1990. Fue también dramaturgo y trabajó como periodista. Estuvo exiliado en México a raíz de la dictadura cívico-militar que asoló a su país entre 1976 y 1983. Murió en Buenos Aires, en 2013).

 

    Octavio Paz

 

   Niña

 

Nombras el árbol, niña.

Y el árbol crece, lento y pleno,

anegando los aires,

verde deslumbramiento,

hasta volvernos verde la mirada.

 

Nombras el cielo, niña.

Y el cielo azul, la nube blanca,

la luz de la mañana,

se meten en el pecho

hasta volverlo cielo y transparencia.

 

Nombras el agua, niña.

Y el agua brota, no sé dónde,

baña la tierra negra,

reverdece la flor, brilla en las hojas

y en húmedos vapores nos convierte.

 

No dices nada, niña.

Y nace del silencio

la vida en una ola

de música amarilla;

su dorada marea

nos alza a plenitudes,

nos vuelve a ser nosotros, extraviados.

 

¡Niña que me levanta y resucita!

¡Ola sin fin, sin límites, eterna!

 

(De “Libertad bajo palabra”, obra poética 1935-1957, colección Letras Mexicanas, Fondo de Cultura Económica, 1960, Buenos Aires. Este libro reúne “Bajo tu clara sombra”, “Calamidades y milagros”, “Semillas para un himno”, “¿Águila o sol?” y “La estación violenta”. Octavio Paz nació en Ciudad de México en 1914 y murió en esa misma ciudad en 1998. Además de poeta fue también ensayista y traductor, entre otros del portugués Fernando Pessoa. Después de haber estudiado Derecho, viajó a Yucatán y participó de las misiones educativas de Lázaro Cárdenas. Allí escribió “Entre la piedra y la flor”, un poema referido a la explotación de los campesinos, publicado en 1941 y otra vez en 1976, en versión revisada. En la Guerra Civil Española fue solidario con los republicanos. Su primera publicación de poesía data de 1933, con “Luna silvestre”. En 1989 se publicó “El fuego de cada día”, una selección hecha por él mismo de su poesía escrita a partir de 1969. Los premios que recibió son innumerables. Se pueden mencionar el Xavier Villaurrutia, en 1957; el Cervantes, en 1981; el Nobel de Literatura, en 1990; y el Nacional de Periodismo de su país, que le fue otorgado en 1988 como reconocimiento a su trayectoria).

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