• @hada_demente
    Yo necesito el humo/ ese que se esparce/ después de apagar/ la hoguera de las manos
  • @CariciaFugaz
    Macerar los errores para encontrar una disculpa que te justifique y huir del mundo del rencor
  • @Tishayloslibros
    El amor es un magnífico decorador de interiores
  • @PapallonAsesina
    Yo es que siempre fui de derribar paredes y soñar tendida entre los escombros
  • @ciruelle
    Hay quien guarda sentimientos para cuando valgan más
  • @MariaLirica
    Nadie sale ileso de sí mismo
  • @Juansistemico
    Todas mis ausencias vienen firmadas con mi puño y letra
  • @Yara_Shnhky
    Las horas se desnudan cada vez más/ en un cielo convexo.../ muy al sur
  • @Pablo_Verlaine
    Quedamos solos en esta noche eterna, diseccionando el interior de nuestros cuerpos
  • @atsabella_
    Azota el viento desgarrado y no te lleva mi plegaria y no me trae tu fuerza, tu volar. Pero azota el viento que todo lo arrastra...
  • @MacaFranza
    Las palabras no son necias, hay lenguas descuidadas. Y no hay oídos sordos, hay paciencias agotadas
  • @Aulamusical
    Creo en la duda y en sus múltiples insinuaciones

2014, año cortazariano

En 2014 se cumplen cien años del nacimiento del escritor Julio Cortázar y cincuenta de la primera edición de su novela “Rayuela”. Habrá gran cantidad de actividades de recordación de su figura y su obra. El epicentro será en París, del 21 al 24 de marzo, en el pabellón argentino del Salón del Libro de la capital francesa, donde el país suramericano será invitado de honor. Los homenajes incluirán la presencia de treinta escritores argentinos -que van a interactuar con sus pares franceses-, fotografías inéditas, una bitácora de “Rayuela” y cuentos adaptados y reproducidos por historietistas.

Happy New Year

Mira, no pido mucho,

solamente tu mano, tenerla

como un sapito que duerme así contento.

Necesito esa puerta que me dabas

para entrar a tu mundo, ese trocito

de azúcar verde, de redondo alegre.

¿No me prestas tu mano en esta noche

de fin de año de lechuzas roncas?

No puedes, por razones técnicas. Entonces

la tramo en aire, urdiendo cada dedo,

el durazno sedoso de la palma

y el dorso, ese país de azules árboles.

Así la tomo y la sostengo, como

si de ello dependiera

muchísimo del mundo,

la sucesión de las cuatro estaciones,

el canto de los gallos, el amor de los hombres.

Para leer en forma interrogativa

Has visto

verdaderamente has visto

la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa

Has tocado

de verdad has tocado

el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amás

Has vivido

como un golpe en la frente

el instante el jadeo la caída la fuga

Has sabido

con cada poro de la piel sabido

que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazón

había que tirarlos

había que llorarlos

había que inventarlos otra vez.

Quizá la más querida

Me diste la intemperie,

la leve sombra de tu mano

pasando por mi cara.

Me diste el frío, la distancia,

el amargo café de medianoche

entre mesas vacías.

Siempre empezó a llover

en la mitad de la película,

la flor que te llevé tenía

una araña esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías

y que favoreciste la desgracia.

Siempre olvidé el paraguas

antes de ir a buscarte,

el restaurante estaba lleno

y voceaban la guerra en las esquinas.

Fue una letra de tango

para tu indiferente melodía.

Milonga

Extraño la Cruz del Sur

cuando la sed me hace alzar la cabeza

para beber tu vino negro medianoche.

Y extraño las esquinas con almacenes

dormilones

donde el perfume de la yerba tiembla en la

piel del aire.

Comprender que eso está siempre allá

como un bolsillo donde a cada rato

la mano busca una moneda el cortapluma

el peine

la mano infatigable de una oscura memoria

que recuenta sus muertos.

La Cruz del Sur el mate amargo.

Y las voces de amigos

usándose con otros.

After such Pleasures

Esta noche, buscando tu boca en

otra boca,

casi creyéndolo, porque así de

ciego es este río

que me tira en mujer y me

sumerge entre sus párpados,

qué tristeza nadar al fin hacia la

orilla del sopor

sabiendo que el placer es ese

esclavo innoble

que acepta las monedas falsas,

las circula sonriendo.

Olvidada pureza, cómo quisiera

rescatar

ese dolor de Buenos Aires, esa

espera sin pausas ni esperanza.

Solo en mi casa abierta sobre el

puerto

otra vez empezar a quererte,

otra vez encontrarte en el café de

la mañana

sin que tanta cosa irrenunciable

hubiera sucedido.

Y no tener que acordarme de este

olvido que sube

para nada, para borrar del

pizarrón tus muñequitos

y no dejarme más que una

ventana sin estrellas.

(De “Salvo el Crepúsculo”, edición definitiva, Biblioteca Cortázar, Alfaguara, Buenos Aires, 2013. Julio Cortázar nació en Bruselas, en 1914, y murió en París, en 1984. Con sus padres argentinos vivió en ese país desde los cuatro años. Cursó el magisterio y se desempeñó como maestro rural. En Buenos Aires publicó el libro de poemas “Presencia”, con el seudónimo de Julio Denis, y “Bestiario”, primera obra de la serie de cuentos. En 1951 se trasladó a París por una beca y se radicó en la capital francesa, trabajando para la UNESCO. Su desarrollo como escritor y su impacto en este campo van de la mano de sus experiencias políticas. Visitó Cuba en los primeros años de la Revolución, acompañó a Salvador Allende cuando asumió la presidencia de Chile, en 1970, y apoyó a la Revolución Sandinista. Sus novelas y cuentos tuvieron más trascendencia que su poesía. La primera edición de “Salvo el Crepúsculo” apareció en 1984, pocos meses después de su muerte, sin que Cortázar llegara a corregir las pruebas de imprenta. La edición definitiva se debe al hallazgo posterior de una serie de correcciones y comentarios hechos por el autor).

Otros cinco poemas para Cris

2

Tienes a ratos

la cara del exilio

ese que busca voz en tus poemas.

Mi exilio es menos duro,

le sobran las defensas,

pero cuando te llevo de la mano

por una callecita de París

quisiera tanto que el paseo se acabara

en una esquina de Montevideo

o en mi calle Corrientes

sin que nadie viniera

a pedir documentos.

4

Creo que no te quiero,

que solamente quiero la imposibilidad

tan obvia de quererte

como la mano izquierda

enamorada de ese guante

que vive en la derecha.

Java

C’est la java de celui qui s’en va-

Nos quedaremos solos y será ya de noche.

Nos quedaremos solos mi almohada y mi

silencio

y estará la ventana mirando inútilmente

los barcos y los puentes que enhebran sus

agujas.

Yo diré: Ya es muy tarde.

No me contestarán ni mis guantes ni el peine,

solamente tu olor, tu perfume olvidado

como una carta puesta boca abajo en la mesa.

Morderé una manzana fumaré un cigarrillo

viendo bajar los cuernos de la noche medusa

su vasto caracol forrado en terciopelo

Y diré: Ya es de noche

y estaremos de acuerdo, oh muebles oh ceniza

con el organillero que remonta en la esquina

los tristes esqueletos de un pez y una amapola.

C’est la java

de celui

qui s’en va-

Es justo, corazón, la canta el que se queda,

la canta el que se queda para cuidar la casa.

Una carta de amor

Todo lo que de vos quisiera

es tan poco en el fondo

porque en el fondo es todo

como un perro que pasa, una colina,

esas cosas de nada, cotidianas,

espiga y cabellera y dos terrones,

el olor de tu cuerpo,

lo que decís de cualquier cosa,

conmigo o contra mía,

todo eso que es tan poco

yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,

que me ames con violenta prescindencia

del mañana, que el grito

de tu entrega se estrelle

en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos

se otro signo de la libertad.

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