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La poesía en castellano está pasando un "momento magnífico", afirma el cubano José Kozer

La poesía en lengua castellana atraviesa un período “magnífico”, con numerosos autores buscando su camino y su lenguaje, afirma el poeta cubano José Kozer, quien además objeta ciertas convenciones y lugares comunes respecto de los poetas, imaginados como seres especiales, de hábitos singulares cuando no exóticos.

 

   El poeta escribe sus versos y, luego de ese rato, se debe dedicar a “ganarse los frijoles” y, como todo el mundo, ver si puede o no pagar los impuestos, explica.

   José Kozer nació en Cuba en 1940 y reside en Estados Unidos, donde desarrolla tareas docentes y realiza traducciones. En 2013 recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, que otorga el Estado chileno.

   Además de su propia poesía, es muy recordado por su participación como editor de “Medusario: Muestra de la poesía latinoamericana”, que el Fondo de Cultura Económica publicó en 1996, en México.

   En declaraciones a Viceversa Magazine, Kozer expresó adhesión a la teoría según la cual “se nace” poeta. “Si un poeta tiene que convertirse en poeta mejor que se dedique a cultivar puerros o a mercachifle de trapos”, dijo.

   Luego, cada quien tendrá que resolver “si tiene talento para una vida de devoción a la poesía, esa extraña y bastante irreal actividad que matando da vida y es como toda situación artística, a medias irreal y por encima de todo bastante indefinida”.

   El poeta cubano agregó que “un poeta no lo es todo el tiempo sino a ratos, unos más, otros menos, un poema se hace en media hora, el día tiene veinticuatro horas, de modo que realizado el acto de escritura poética, se pasa de inmediato, y eso es arduo, a la corriente y cotidiana condición de ciudadano ajeno a la poesía: el que se gana la vida con algún tipo de trabajo, el que pertenece a una familia, trae hijos al mundo”.

   “O nada de lo anterior –prosiguió-: hace su vida, otra, ajena a la poesía, a su manera, en muchas ocasiones siguiendo pautas relacionadas con la noción de poeta, por ejemplo, vida bohemia, tradición alcohólica, de drogas, de reventones y locuras entre compinches, desafueros y demás. Todo lo cual me parece en este momento histórico ha cambiado o ha tomado otro camino: el poeta más bien está en su casa, bastante solo, en el mejor de los casos con una familia bien avenida, y luego de su poema, y luego de sus libros y horarios dedicados a la poesía, pasa la mayor parte del tiempo ganándose los frijoles, viendo como evadir impuestos, no meterse en demasiados líos con los demás. Todo lo cual es su fábrica, el ojo puesto en el poema, en cuanto fabricación”.

   Sobre la antología “Medusario”, expresó que refleja en la poesía latinoamericana “una auténtica vitalidad que en cierta medida, parcial por supuesto, arranca a diversos niveles de lenguaje y de actitud”.

   “Se manifiesta principalmente entre los jóvenes, poetas entre 20 y 40 años de edad, trabajando en todos los países del continente de habla española y portuguesa, quizás con focos más fuertes y localizables en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Cuba”.

   Aquella antología tuvo una función, continuó en el diálogo con Viceversa, que le resulta de interés: “El poeta deja de ser el diosecillo que vive supeditado al dictado de las musas, zarandeado por el numen y lo sibilino, a la merced de la llamada inspiración, y se convierte en el ciudadano de a pie que funge de poeta unos momentos si se quiere deleitables, extraños, exquisitos, pero que no consumen la totalidad del individuo, y lo vuelven poeta día y noche, en el sueño y en la vigilia, digamos, veinticuatro horas al día, de lunes a lunes, año tras año”.

   “Por el contrario, el ejercicio poético ocurre, cuando ocurre, se trabaja, se corrige y rectifica, se almacena y se saca a la luz, se comparte y se publica o se oculta y deja para otro momento futuro o sin futuro, pero no ocupa sino uno de numerosos espacios de la vida de la persona que además de persona, es poeta o practica como artesano, casi como ceramista y alfarero, el oficio poético”, agregó.

   Sobre este tema, concluyó Kozer: “Creo que estamos en un magnífico momento para la poesía en lengua castellana, y más que desesperación veo una seria necesidad y capacidad de hacer cada cual a su manera y siguiendo pautas propias de crecimiento, su poesía”.

   La entrevista completa, de gran extensión y que abarca otros temas, está disponible en el enlace siguiente:

https://www.viceversa-mag.com/jose-kozer-tejido-poetico-impide-las-palabras-escapar/

 

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