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Entre Neruda, Cortázar y Einstein, de la mano de Jorge Luis Borges

Los “catálogos de ciencia y poesía se cruzan, se topan, dialogan constantemente”, afirma el escritor mexicano José Gordon. A su modo de ver, “la imaginación científica actual” rebasa a las personas, a un punto de aproximar esa imaginación a lo que podrían considerarse asuntos propios de la poesía.

 

   Esta proximidad es tratada por Gordon en una serie de ensayos que editó recientemente, “El inconcebible Universo. Sueños de unidad”, obra que se debe al camino al fue impulsado, dice, una vez que leyó “El Aleph”, de Jorge Luis Borges, “donde todas las dimensiones del universo se encuentra congregadas en un solo punto, en una suerte de esfera conjeturada por el niño Borges mientras jugaba con los cubos de Hinton”.

   La obra fue publicada por Sexto Piso Ilustrado e incluyo ilustraciones de Patricio Betteo, creador mexicano. A propósito de la edición, el diario La Razón dialogó con José Gordon, nacido en Ciudad de México, en 1953, y quien es novelista, ensayista, traductor y conductor de televisión.

   El diario dice que en el libro están presentes Octavio Paz, Walt Whitman, Fernando del Paso, Albert Einstein, Stephen Hawkin, Platón y Bertrand Russell. De la poesía a la ciencia, aparecen también Pablo Neruda y Julio Cortázar, enredándose en la teoría de la relatividad, las matemáticas y la física cuántica.

   Ante una pregunta sobre los “enigmas” que el libro trata, Gordon discrepó con esa palabra, y dijo: “La extraordinaria ‘unidad de sueños’ que el poeta argentino sospecha, me llevó a Einstein, quien siempre nos avisó que más allá de lo aparente pueden existir espacios capaces de unificar todas las fuerzas de la naturaleza”.

   “Einstein no logró demostrarlo, pero el sueño está replanteado en teorías científicas actuales: Teoría del Todo o la Teoría de las Cuerdas. Si en una pequeña esfera están todas las caras del universo, pues me decidí por empalmar eso con los mapas más intrépidos de la relación actual entre ciencia y arte. La imaginación científica actual nos rebasa”, explicó.

   Estas conjunción entre ciencia y arte “apasiona” a Gordon, y “las pasiones son irrefrenables: los catálogos de ciencia y poesía se cruzan, se topan, dialogan constantemente, traspasan los mismos recodos; sus nóminas y recapitulaciones nos transportan a un universo asombroso: allí donde aletea la palpitación del conocimiento”.

   Su propósito es, explicó a La Razón, apoyar la “pasión por entender”, vencer reticencias, negaciones, atavismos. “Tenemos una mentalidad del siglo XIX abocada a solucionar problemas del siglo XXI”, afirmó.

   Puso como ejemplo al filósofo austríaco Rudolf Steiner, quien “asumió que Freud estructuró el mapa de la mente humana a partir de la arquitectura de las residencias vienesas: antesala, bóveda y desván. El diseño del conocimiento que nos develan las cartografías más audaces de la ciencia y el arte nos obliga a remodelar nuestra vinculación con la ‘extrañeza’”.

   El reportaje completo está accesible en este enlace:

http://razon.com.mx/spip.php?article348466

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