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La poesía siempre lleva una dosis de misterio, dice Ida Vitale

La poesía es “más concreta” que la novela, pero lleva a la vez una carga de misterio, lo que hace más compleja y esforzada la lectura, dice la poeta uruguaya Ida Vitale. La narrativa, continúa, puede resultar más entretenida, porque es “más fotográfica”, lo que no niega que existan obras de gran profundidad, que pueden quedar en la memoria de un lector para toda la vida.

 

   Nacida en 1923, flamante ganadora del premio internacional Federico García Lorca, Ida Vitale dice que nunca se impuso leyes para escribir, actividad que emprende cada vez con menos asiduidad, probablemente por “prudencia”.

   La poeta uruguaya dialogó con varios medios españoles en ocasión de su visita a ese país para recibir el premio en Granada, donde recibió varios homenajes. Luego viajó a Madrid, en los primeros días de mayo, donde fue recibida en la Residencia de Estudiantes.

   El diario ABC se refirió a la gran cantidad de reconocimientos que recibió y le planteó el tema a ella. “Ser humilde es más o menos normal. Lo contrario es lo asombroso, porque uno nunca tiene la conciencia total de lo que ha escrito. La enfermedad entra en el caso de las enfermedades”.

   Postuló, en la huella de Juan Ramón Jiménez, la necesidad de que el escritor de poesía tome distancia de sus textos, que deje pasar un tiempo, como si los dejara reposar, para luego abordarlos con espíritu crítico para tener más posibilidades de corregir.

   “Hay que considerar lo que uno escribe como si fuera ajeno. Cuando llegas a la vejez, puedes empezar a pensar si estarás escribiendo igual que antes, mejor o peor. Uno siempre escribe con un cierto estado de ánimo al que hay que ser fiel”.

   Y fue entonces cuando Ida Vitale dijo que no se impone “rigurosidad” para la escritura. “Nunca he podido ser rigurosa. Sería una complicación más tener que estar sometida a una ley propia. Las propias puedes eliminarlas, ya hay demasiadas leyes de fuera”.

   También explicó a ABC que cuando escribe procura ponerse “de espaldas a la Historia” o a la realidad, porque “es bastante terrible y prolongarla en los poemas no sé si sería lo mejor. No sé para qué, ni por qué, qué sé yo… Supongo que es una manera de colmar la vida, colmar los vacíos de la vida”.

 

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