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Lo que queda de las palabras lanzadas al aire compone un poema, dice Gallego Ripoll

El poema se compone con las palabras que quedan después de un lanzamiento al aire, afirma el español Federico Gallego Ripoll, flamante ganador del Premio de Poesía Villa del Libro. Busca una escritura poética “sutil”, en pos del núcleo o la esencia de las ideas.

 

   El premio le fue entregado en Urueña, Valladolid. Lo obtuvo con su obra “Quien dice sombra”, publicado por la Fundación Jorge Guillén.

   Durante los treinta y cinco años que transcurrieron desde que en 1981 publicó “Poemas del Condottiero”, fue “dejando el bosque atrás, viendo la claridad de las afueras y descargando la mochila al encuentro de lo esencial”.

   Nacido en Manzanares, Ciudad Real, en 1953, Federico Gallego Ripoll declaró a la agencia EFE que con el paso del tiempo buscó que su poesía alcanzara “una especie de fragilidad, convertirla en algo sutil, sin demasiados adjetivos y rendida a la esencia de la idea”. Y ese es el tono de “Quien dice sombra”.

   Insistió que en el libro hay “poca arquitectura externa, son versos para leer muy despacio y en los que uno intenta que todo sea sustancia: hay luz pero todo está traducido a los sentidos”.

   En el diálogo con la agencia mencionó como referencias a Ángel Crespo, Eladio Crespo y Félix Grande, a quienes llamo “grandes poetas”.

   A la vez, “Quien dice sombra” es un título que se debe a un verso de Rainer María Rilke, aunque aclaró que “uno no escribe pensando en tal o cual autor preferido, sino como buenamente puede”.

   Luego, “cuando tiene suficiente y entiende que puede haber poesía, se plantea la posibilidad de publicar, pero en principio no es una decisión apriorística porque no todo es válido".

   Y fue entonces cuando definió al poema como “lo que queda después de lanzar al aire las palabras y recoger las que quedan”.

   Como lo dicen muchos otros autores, sostuvo que poesía no es únicamente lo escrito bajo ciertos parámetros, sino que puede estar en muchos otros lenguajes y formatos. Sin embargo, “no necesariamente los poemas son poesía”, puesto que ella solo se da cuando “uno provoca en el que lee algo que puede trasladar a su propia experiencia, que le toque la fibra”.

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