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// ESPECIAL MEDELLÍN 2017 // La escuela popular "Víctor Jara", en un barrio de Medellín, dio cobijo a un taller de poesía

El poeta mexicano Balam Rodrigo brindó un taller de poesía en un barrio del oriente de Medellín, convocado por una escuela popular que lleva el nombre del cantante chileno Víctor Jara, asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet. En el lugar, dijeron los organizadores locales, siguen operando bandas paramilitares, con actos de violencia y a la vez con diversos negocios.

 

   La presentación del autor mexicano fue parte de la programación del Festival Internacional de Medellín y de la Escuela de Poesía.

   La Escuela Artística y Cultural Víctor Jara, que es una escuela popular itinerante, convocó al taller de Balam Rodrigo en una casa co-gestionada por varias asociaciones, principalmente juveniles, en el barrio Manrique Central, en el nororiente de Medellín.

   El poeta mexicano dijo que la poesía está en la vida cotidiana de las personas aunque no sean lectoras de libros convencionales, a través de la música y de las conversaciones cotidianas.

   Así, compartió recreaciones de romances de hasta hace mil años y demostró, con música contemporánea de su país, cómo esos textos perduran por siglos y son recreados por músicos actuales. Esa permanencia en el tiempo habla, dijo, de lo que es una obra de arte, en este caso la poesía.

   Rodrigo sostuvo que es necesaria una aproximación creativa y no académica a la poesía, algo en lo que los sistemas educativos en general fracasan, sostuvo, porque proponen formatos de memorización y de estudios mecanizados de estructuras que no generan entusiasmo ni reconocen ni escuchan la sensibilidad de niñas, niños y adolescentes.

   Expuso poemas de Miguel Hernández y demostró cómo los textos poéticos son motivadores del pensamiento y la imaginación, ya que ellos fueron objeto de interpretaciones muy diferenciadas de los asistentes.

   Integrantes de la Escuela Víctor Jara explicaron a La Poesía Alcanza que el nombre fue elegido porque los grupos que dan formación en varias disciplinas, como música, teatro, danzas y circo, se reúnen en la hipótesis de que la creación artística es la mejor respuesta al contexto de violencia que sufre en general Colombia, la ciudad de Medellín y específicamente el barrio Manrique Central.

   Así, tomaron a Víctor Jara como referencia del arte como expresión de resistencia y a la vez de crecimiento, y como respuesta a un poder opresor. La creación y actividad artística constituyen para los jóvenes la posibilidad de un camino diferente al de la violencia.

   El sector de Manrique Central sufrió y “sigue sufriendo” la presencia de la violencia, en especial por la acción de los grupos paramilitares. Aunque las acciones armadas disminuyeron respecto del pasado, siguen registrándose ataques y asesinatos.

   Pero además, informaron, las bandas paramilitares se apropiaron de diversos negocios en el sector. Suelen pasar por las viviendas del barrio para exigir aportes “para la seguridad”, y fueron capturando para sí y sus miembros actividades como distribución y venta de alimentos.

   Las agrupaciones y asociaciones (llamadas localmente corporaciones, por la denominación que reciben en la inscripción ante el Estado) que conforman la Escuela Artística y Cultural Víctor Jara, discutieron “intensamente” el nombre que iban a darse, cuando se reunieron hace cuatro años.

   Las opciones en discusión fueron Simón Rodríguez, venezolano, por su condición de educador, y Alí Primera,  del mismo país, por ser cantante popular. Finalmente, eligieron a Víctor Jara porque “murió resistiendo con su arte”.

 

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