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"Club de la Creatividad", poesía en una cárcel en Costa Rica

Un grupo de presos del penal La Reforma de Costa Rica está realizando un taller de creatividad que se destaca tanto por la búsqueda literaria como por el uso del recurso de la escritura como una forma de encontrar en sí mismos un perfil que les permita presentarse ante los demás, es especial las familias.

 

   El escritor guatemalteco Daniel Matul, radicado en Costa Rica, es quien lleva adelante este trabajo, que bautizó "Club de la Creatividad". Está reuniendo el material que surge de los talleres, y tomó contacto con músicos locales, con quienes comenzó a trabajar en un disco con canciones basadas en los textos de los participantes.

   Matul nació en Quetzaltenango, en 1971, y ganó en 1995 el premio de poesía Omar Dengo, organizado por la Universidad Nacional de Costa Rica. Dos años después recibió el Premio Iberoamericano Opera Prima, de Madrid, a lo que siguieron otros reconocimientos, hasta conseguir en 2015 el Gonzalo Rojas Pizarro en Lebu, Chile.

   Publicó "Efectos secundarios", "Noche de ronda", "Cuatro caminos" y "Solentiname".

   El poeta relató al diario La Nación de San José que en cierta ocasión fue invitado a una graduación en el penal La Reforma. "Venía elaborando una metodología para estimular la creatividad de las personas, y vi la oportunidad de aplicar mi trabajo con la población penitenciaria y, a la vez, darles la oportunidad a ellos de superarse".

   Lanzó el taller de creatividad, lectura y escritura de poesía, pero pensando en fines no exclusivamente literarios sino también, de alguna manera, terapéuticos, a partir de tres ejes, el personal, el familiar y el social.

   "El primero es el reencuentro con ellos mismos y las preguntas que se hacen con respecto a quiénes son y quiénes quieren ser. El segundo es el acercamiento a la familia, que ya no mira al delincuente, sino al poeta, a quien quiere cambiar su futuro y mejorar. Y el tercero es cómo los percibe la sociedad, qué se dice de ellos cuando pasan por un proceso transformador como este", explicó.

   El trabajo comenzó con doce presos y el número aumentó a veinte. Son personas que "tenían diez o quince años de no tomar un lapicero. Lo primero fue ayudarlos a soltar la mano, a desarrollar la creatividad".

   Así, "ya no le tienen miedo al papel, ni a escribir. Ya saben que la poesía no es solo estar enamorado; ahora escriben de todo", expresó Matul.

   En cuanto al disco, lo está trabajando con Adrián Goizueta, María Pretiz, Guadalupe Urbina, Luis Montalbert y Pato Barraza, y espera que esté listo en octubre o noviembre de 2017.

 

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