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Emilio Coco, editor italiano que se apegó a la poesía latinoamericana

El conocimiento progresivo de poetas latinoamericanos hizo que el escritor y traductor italiano Emilio Coco les diera prioridad, en cierta forma en detrimento de los españoles, con cuya obra había trabajado intensamente. Estuvo a fines de agosto y comienzos de septiembre en Colombia. Reivindica enfáticamente la virtud de la lectura.

 

   A pesar de una obra propia consolidada, además de las traducciones, Coco se apegó al argentino Jorge Luis Borges en un diálogo con el diario El Espectador acerca de su actividades literarias: “Que otros se jacten de lo que han escrito, yo me jacto de lo que he leído”.

   Nacido en Foggia, Italia, en 1940, Emilio Coco relató al diario colombiano, que lo entrevistó a propósito de su participación en el Festival Internacional de Poesía de Pereira, que años atrás fue invitado al festival “Poetas del Mundo Latino”, que se realiza en México. En esa oportunidad, explicó, empezó a conocer poetas de Latinoamérica que le regalaron sus libros. “Mme enamoré de esta poesía y abandoné a los españoles”.

   Fue a raíz de ello que editó “Il fiore della poesía latinoamericana”, (“La flor de la poesía latinoamericana”), un trabajo monumental, en tres volúmenes que totalizan 1.200 páginas, el primero dedicado a poetas de México, Centroamérica y las Antillas, y los otros dos a suramericanos.

   No obstante, fue con Federico García Lorca y otros poetas de la Generación del 27 que se acercó a la lírica en español, cuando estudiaba lenguas extranjeras en Nápoles.

   Su relación intensa con América Latina se debe no sólo a sus traducciones y publicaciones en Europa. También él, como poeta, está presente en varios países, como sucede en Bolivia, donde la colección de poesía Agua Ardiente fue lanzada por Plural Editores en 2017 con su libro “Vuelva pronto el verano, antología personal (1990-2016)”. Antes había publicado en Colombia, “Las palabras que me escriben”

   Traducir poesía, dijo ante una pregunta del diario, “es un trabajo difícil; yo soy también traductor de teatro español, he traducido alrededor de 40 dramaturgos españoles y es mucho más fácil. Porque al traducir poesía, por ejemplo, si un poeta escribe en heptasílabas o en alejandrinos, el buen traductor tendría que conservar eso en la lengua a la que traduce y eso es un trabajo inmenso”.

   Dijo a El Espectador que su poesía se forma con “las palabras cotidianas, porque la mía es una poesía muy coloquial, una poesía que trata de las cosas de todos los días. Puede ser un encuentro de amor, pueden ser las tareas domésticas cuando ayudo a mi mujer a hacer algo en la casa. La realidad de todos los días yo la transformo en poesía”.

   El reportaje completo está disponible en el enlace siguiente:

http://www.elespectador.com/noticias/cultura/emilio-coco-un-poeta-de-recuerdos-articulo-711852

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