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Poeta ecuatoriana publica una antología y se toma una pausa

El cantante y compositor estadounidense Bob Dylan “tiene la capacidad de recoger la sensibilidad de su tiempo”, con lo que “ha cumplido con el reto mayor de los poetas”. Es la opinión de la poeta ecuatoriana Aleyda Quevedo Rojas, quien de esa forma expresa su beneplácito por el otorgamiento al músico del Premio Nobel de Literatura, en 2016.

 

   Nacida en Quito en 1972, afirma que los poetas deben asumir períodos de silencio, sobre todo cuando salen de “las ligas de las poetas jóvenes”. Y es lo que se propone hacer en los años próximos.

   Aleyda Quevedo Rojas está publicando en septiembre “Cierta manera de la luz sobre el cuerpo”, en edición de la colección Letras de la Casa de la Cultura, que reúne nueve de sus libros, al que le adjudica tono “autocrítico”.

   Ahora, dijo al diario El Telégrafo, abrirá un período de cinco años sin publicar, porque irá a un espacio de búsqueda para ver cómo sigue su escritura poética.

   “Me interesa darle la vuelta a las palabras, porque la poesía es una manera de estructurar las emociones y hacer que estas reflexionen y que el pensamiento emocione”, dijo.

   Ante otra pregunta, explicó que “un eje muy potente de mi poesía es la luz, como tema, sobre las cuerdas o pulsiones que toco: el amor, el deseo, la libertad, el cuerpo, la muerte, la enfermedad... Estas han sido obsesiones a lo largo de estos 27 años de escritura”.

   Y aunque escribe con su identidad femenina, dijo, “he tratado de construir una especie de ser andrógino. Virginia Woolf dijo que para ser escritor se necesita ser un poco hombre y un poco mujer, así que me interesa recoger una sensibilidad del ser humano en su integralidad. Hay una marcada feminidad en el sentido de que exploro una zona que tiene que ver con reconocerse desde el cuerpo, como objeto estético, y de trabajar con el lenguaje, que tiene cicatrices y que puede ser vulnerado, violentado”.

   Consultada sobre la evolución de su escritura, tomando en cuenta que publicó a partir de la adolescencia, respondió: “Cuando uno deja de estar en las ligas de los poetas jóvenes entra en una instancia en la que ya no es tu preocupación publicar, ir a festivales, recitales o encuentros para estar visible. El interés empieza a ser contigo mismo, tratas de estar muy conforme con lo que te propones estética y éticamente. Eso demanda silencio, lectura y un ejercicio de autoexigencia y autorreflexión que lleva al encierro. Y está bien que los poetas hagan un voto de silencio de vez en cuando”.

    Ante la pregunta del diario sobre la adjudicación del Nobel a Dylan, dijo: “Me gustó que se lo dieran, como el Reina Sofía se lo dieron a Leonard Cohen. Ante todo, ellos tienen una experiencia fundamental como escritores. Primero se propusieron trabajar las historias y luego musicalizarlas, esa es la gran tarea de los cantautores: sustentar los textos para volverlos música, ponerlos en canciones”.

   Y fue entonces cuando opinó que Dylan “tiene la capacidad de recoger la sensibilidad de su tiempo, es decir que ha cumplido con el reto mayor de los poetas. Rescata la forma en que una generación ama, enfrenta las guerras absurdas de su época, la globalización o la descomposición del capitalismo. Esa fiebre musical me toca y habría que ver si los premios musicales, como Emmy, se los otorgan a autores de canciones que sean poetas. La poesía debe trabajar con la música, ser visual incluso y llegar a otros artistas”.

   La entrevista completa está disponible en este enlace:

http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/7/el-arte-es-el-ultimo-refugio-que-nos-queda-en-el-mundo-actual

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.