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    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
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Qué es lo que disputan los poetas peruanos, pregunta Santiesteban

Los poetas peruanos mantienen entre sí rencillas, se critican en ámbitos públicos y cerrados, se lanzan zancadillas, se retiran el saludo, y todo por el “ego”, ya que lo que hay en disputa es prácticamente la nada misma: un oficio que no ofrece recompensas económicas, un género que circula en unas editoriales aisladas y en unas pocas librerías, dice Rocío Silva Santiesteban.

 

   Todo ello transcurre, además, mientras en el ámbito de la poesía siguen observándose actitudes y tratos que ponen a las mujeres en un lugar desventajoso respecto de los varones.

   Rocío Silva Santiesteban, nacida en Lima en 1963, trata estos temas en un artículo publicado en el diario La República, publicado justo en los días en que comenzaba el Festival Internacional de Poesía de Lima, que dedicó espacio preponderante a las mujeres.

   La poeta obtuvo su primer reconocimiento antes de haber publicado un libro. Fue en 1983, cuando ganó el concurso “La poetisa joven del Perú”. Posteriormente, obtuvo en dos ocasiones el premio Copé de Plata. Es también narradora, docente universitaria y se desempeña como secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.

   En la nota mencionó que el Festival de Lima estaba comenzando con varios invitados internacionales, con la organización del poeta Renato Sandoval. De inmediato recordó que “hace varios meses, los poetas Luis Enrique Mendoza y Bruno Polack denunciaron a Sandoval y a su tesorero, Javier Llacsacóndor, de malos manejos económicos y financieros del festival realizado el año 2012. Por su lado, el descargo de Sandoval es que no hay una sola prueba en su contra y que los gastos siempre han sido en canjes y no en dinero”.

   Esa situación, continuó, “me permite mencionar que, a lo largo de los 33 años que tengo en este oficio (mi primer libro lo publiqué en 1984), no he dejado de escuchar y ver peleas, acusaciones, insultos, debates poco poéticos, difamaciones y cruces de calificativos entre poetas peruanos del Perú (perdonen la tristeza). Muchos de mis amigos y amigas, a quienes verdaderamente admiro y quiero, han dejado de hablarse por años por una reseña, una mención negativa en un libro o ¡una nota a pie de página!”

   Y esto sucede mientras la poesía es una actividad “lateral, ninguneada -a pesar de Vallejo, a quien nadie lee-, de segundo o tercer nivel, sin auspicios, sin lectores, sin apoyo, sin compensaciones, sin financiamiento de ningún tipo. Conozco a un puñado de editores (Paracaídas, Borrador, entre otros) y un puñado de libreros (Carnero, La Libre) que fomentan casi heroicamente la lectura de poesía. Pero, francamente, no serán ni cinco mil personas las que lean poesía en todo el país de 32 millones de peruanos”.

   Santiesteban opina entonces que estas disputas tienen una sola respuesta: “egos. El campo de la poesía -como diría Bourdieu- es tan pequeño que, al parecer, todos se linchan por entrar, evitar salir o permanecer en la parte más bonita del mismo: el escaparate. Finalmente, estas discusiones se limitan a un mundo muy cerrado y muy limeño: en otros parajes peruanos la poesía sigue siendo oral, efímera, no letrada y cantada”.

   Sobre la presencia de las mujeres en la edición 2017 del festival limeño, se pregunta si ello se debe a que la organización haya buscado “soslayar sus problemas éticos”.

   Y responde en La República: “Espero que no, francamente. Porque además de todas las situaciones que he relatado, otra del mundo literario es su franca misoginia aderezada de una cierta benevolencia, lo que provoca un sentimiento de superioridad jerárquica de parte de la gran mayoría de varones”.

   La nota completa está disponible en este enlace:

http://larepublica.pe/politica/1103001-vanitas-vanitatum-et-omnia-vanitas

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