• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
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    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

La poesía va al supermercado

Entre los lugares de este mundo que expresan la mayor distancia imaginable con la poesía, prácticamente abismal, los supermercados están entre los primeros. Para mirar cara a cara al monstruo, un grupo de acción cultural en Dallas, Estados Unidos, se moviliza a estos grandes comercios para distribuir textos o improvisarlos en el momento en que el cliente elige vegetales o artículos de limpieza.

 

   Los consumidores reaccionan por lo común con simpatía. Aceptan los textos, se sorprenden positivamente si expresan proximidad con sus sensaciones o sentimientos y algunos llegan hasta ponerse nostálgicos, al recordar los tiempos de la niñez y la adolescencia en que, ellos también, intentaban escribir poemas.

   La iniciativa es de la poeta Tamitha Curiel, de Pleasant Grove, en Dallas. Ella fundó la asociación Poetry Feast and Dream Zines, conformada por poetas y otros creadores que resolvieron movilizarse personalmente en busca de lectores.

    “Pensé que sería beneficioso para la comunidad llevar la poesía a lugares donde convive. Ha sido interesante ver a los adultos decir que ellos escribían poemas cuando eran niños, pero es como si se les hubiera olvidado que ellos todavía tienen la habilidad para pensar creativamente”, declaró.

   Tenía la percepción, dijo a la publicación Dallas Al Día, que Pleasant Grove es un sector con presencia escasa de las artes, y resolvió asumir el desafío. Tomó entonces la oportunidad de postularse para obtener ayuda de la Oficina de Asuntos Culturales de la ciudad de Dallas.

   La publicación fue testigo de la reacción favorable de compradores en el supermercado El Rancho cuando Fatima-Ayan Malika Hirsi y Priscilla Rice, de la asociación cultural, se les acercaron para alguna pregunta ocasional, como su fruta o vegetal preferido, y escribir un texto poético alusivo.

   El encargado del supermercado, Abel Asmar, presta su colaboración para la actividad. Así, los poemas a veces son leídos por el sistema de altavoces del local.

   “Es algo para aprender. Cuando ellas recitan un poema en los altavoces de la tienda, puedes ver que la gente si pone atención y abre sus oídos”.

   Hirsi declaró: “Estamos aquí para enseñarles que la poesía está en donde sea”. Es parte de la intervención asumir que hay personas que no se interesan en la iniciativa y siguen con su rutina, sin participar.

   En ocasiones, hay expresiones de gran entusiasmo por parte de niñas y niños, que al tomar contacto con los poemas se sienten más cercanos a la posibilidad de escribir ellos mismos.

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