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Hostería La Bota, de Ciudad de México, "un monstruo cultural"

Doce años de militancia poética intensa tiene sobre sus espaldas la Hostería La Bota, que no es un establecimiento convencional, como puede hacer pensar su nombre, sino un centro cultural de la Ciudad de México, epicentro de festivales, lecturas y debates, una editorial y hasta una librería móvil, La Chula.

 

   “Somos un monstruo cultural con varios tentáculos y nuestro epicentro es la hostería, donde hacemos lo que nos gusta: cocinar”, dice uno de los fundadores y responsables, Antonio Calera-Grobet.

   Mantarraya Ediciones, que es parte del complejo, fue creada en 2001 y puede exhibir un catálogo llamativo, con 65 títulos publicados.

   El diario mexicano La Razón le dedicó una nota al centro cultural que funciona con el concepto de que es igualmente importante el alimento al cuerpo, al pensamiento y al espíritu.

   El “tentáculo” probablemente más llamativo de este “monstruo” es La Chula, Comunicación Humana Letras y Arte: una camioneta Volkswagen que desafía al tiempo y las convenciones con sus orgullosos 42 años (es modelo 1975): el diario dice que funciona como liberaría móvil, café y foro, que trajina las calles de la Ciudad de México pero sale también hacia otros destinos, como ocurrió meses atrás, cuando participó del Festival de Tepoztlán, en Cuernavaca.

   Adrián Calera-Grobet, otro de los responsables del proyecto, afirma que “los libros comúnmente se presentan en librerías o en algún museo o centro cultural; nosotros queríamos algo más y eso es lo que propone La Chula, visitar las calles de lugares olvidados en Ecatepec, Iztapalapa y toda la periferia, para llevar libros y recitar poesía en voz de sus autores, en el espacio público”. Funciona así, dijo, “un circuito de arte, como si fuera de Fórmula Uno”.

   En cuanto a Mantarraya, fue creada en 2001 por los hermanos Calera-Grobet, el escritor Luis Felipe Febre y la artista Demian Flores. “Pensamos que era necesario crear un sello editorial que apoyara a las nuevas plumas. Ahí nació nuestro primer libro, ‘Una temporada en el Mictlán’ (2001) de Fabre, acompañado por ilustraciones de Demian”, informó Antonio Calera-Grobet, también escritor, autor de “Cerdo” y “De sesos y lengua”.

   Como ellos afirman, la Hostería La Bota dista mucho de ser una casa de comidas convencional. “Nunca quisimos ser un bar, ya existen demasiados. Estamos haciendo cultura, pensamiento crítico, traficando ideas”. Por ello, agrega el poeta Gerardo Grande, director de las actividades culturales en el bar, es “vital” que se sigan realizando lecturas, presentaciones de libros y festivales, como el llamado “Ronda”, que comenzó en la primera semana de septiembre, con 33 poetas divididos en tres presentaciones semanales.

   Adrián Calera Grobet dijo al diario: “Ya no concebimos la diferencia entre un poema y un platillo. Tenemos una regla: cocinar, publicar y vivir como somos, no separar de ninguna manera nuestros públicos literarios de los gastronómicos. Generalmente aquí hay comensales que son humanistas y entregados a las ciencias sociales. Para nosotros es un mismo universo, nos hemos esforzado para que esto sea una igualdad”.

   La nota del diario está disponible en este enlace:

https://www.razon.com.mx/concebimos-diferencia-poema-platillo/

   Luego de los terremotos del 7 y 19 de septiembre de 2017, La Bota organizó una campaña de ayuda que consiste en que por cada peso que aporten sus clientes para los damnificados, agregará el monto equivalente.

 

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