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Que los poetas ayuden a que los mexicanos recuperen la palabra, reclama José Ángel Leyva

A los ciudadanos mexicanos les ha sido quitada la palabra y los intelectuales tienen su responsabilidad en ello, porque “hemos permitido que se pervierta, que careza de valor y de sentidos”, afirma el poeta José Ángel Leyva. La profundidad de este problema está dada en que la palabra es fundamental para reconocer la ciudad y el país, y para que las personas se reconozcan a sí mismas.

 

   También es central para México, dijo, en un período en que debe afrontar gigantescos trabajos de reconstrucción después de los terremotos de septiembre.

   En estos temas se centró una entrevista que Sofía Castillón hizo para la revista colombiana Literariedad a José Ángel Leyva, nacido en Durango, en 1958, también narrador, ensayista y editor, director de la revista “La Otra”.

   Castillón planteó el tema del papel de la palabra en el presente tan sufrido de México, arrasado por la violencia de las organizaciones delictivas y las fuerzas estatales, que asolan al país mientras tramitan sus acuerdos y enfrentamientos, a raíz de un texto que Leyva publicó en internet luego de los terremotos.

   “Tiempo de rebelión y de reconstrucción, que no nos mate el olvido ni la indiferencia, que no nos ponga de rodillas la culpa ni la ira, que no nos deje sin piernas la tristeza, pongamos a correr la sangre y empecemos de nuevo donde nadie se muera de obediencia y miedo. Si al norte hay una frontera al sur hay esperanza, la Tierra está rodeada de cielo y de señales. Comienza a temblar el corazón de las palabras. (No confundir esta reflexión con un poema, solo son pasos de un peatón en la cabeza)”.

   Entonces, sobre el papel de la palabra en ese contexto y en particular frente a las expectativas de reconstrucción de las zonas afectadas por los movimientos telúricos, el poeta dijo que es “fundamental para la resignificación de la realidad, del país, de la ciudad, del ciudadano, de la democracia, de la vida”.

   Es que, prosiguió, “somos lenguaje, memoria, imaginación, sentido. A los ciudadanos les han quitado la palabra, o no se la han dado, o no la hemos defendido. En todo ellos los intelectuales tenemos mucha responsabilidad y culpa. Los intelectuales, es decir, todos aquellos que trabajan con la palabra, hemos permitido que se pervierta la palabra, que carezca de valor y de sentidos, la hemos desgastado en ejercicios vanos y hemos asentido a conveniencia en usos equívocos y perversos”.

   Pero eso no quita a la palabra su poder de transformación, pese a que “la humanidad no ha estado a la altura de ese don, de esa virtud, de ese precioso instrumento. Se encarcela en nombre de la libertad, se asesina en nombre de Dios, se tortura en nombre del derecho, se desaparece en nombre de la vida, se miente en nombre de la verdad, se gobierna por la gracia divina, se calla por prudencia, se denuncia por patriotismo, se invade por ayuda, se odia por humanidad, se excluye por sanidad”.

   “La civilización –insistió- no es digna del lenguaje, así lo demuestran las escenas de la destrucción de Siria, la desaparición de los 43 estudiantes normalistas en México, el asesinato masivo de migrantes en mi país, el armamentismo de los poderosos, el terrorismo en todas sus expresiones, la desigualdad abismal entre pobres y ricos, el hambre, pero sobre todo el disimulo y la cobardía de quienes niegan los significados de las palabras”.

   Ante ese panorama, “nombrar las cosas es el primer movimiento de la construcción y de la reconstrucción”.

   Tras los terremotos, dijo Leyva ante otra pregunta de Literariedad, la reacción de la sociedad fue “ejemplar”, en tanto “del gobierno y de los medios fue deplorable”.

   “El gobierno, más que ayudar, ha intentado capitalizar políticamente la tragedia. Los medios han pretendido crear telenovelas, explotando la sensibilidad popular para inventar historias que eleven el rating, pues cada vez hay menos gente que ve la televisión. La simulación y el engaño, más la corrupción y la impunidad, son instrumentos de las oligarquías nacionales para mantener el control social y desvirtuar la riqueza cultural de este país”.

   La entrevista, muy rica en la profundización de estos temas, incluyendo las circunstancias que rodearon al terremoto de 1985 en Ciudad de México, está disponible en este enlace:

https://literariedad.co/2017/10/08/tiembla-el-corazon-de-las-palabras/

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