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Quienes eran allegados a Neruda también se merecen la verdad

La realización de análisis en Santiago de Chile que demostraron la falsedad de la conclusión según la cual Pablo Neruda murió de cáncer en septiembre de 1973 propició el recuerdo de los allegados al poeta que también fueron víctimas de la represión ilegal de la dictadura de Augusto Pinochet. Para ellos es también un acto de reparación.

 

   La conclusión de expertos internacionales sobre la falsedad del informe oficial causó cierto alivio a Manuel Araya (foto), quien fue asistente personal y chofer de Neruda y es el sostén principal de la reclamación para que se realice una investigación consistente, ya que afirma que el poeta fue asesinado por agentes al servicio del régimen dictatorial.

   "Me pusieron una inyección en el estómago y me estoy quemando por dentro", le expresó Pablo Neruda en la clínica Santa Marta en la que estaba hospitalizado. Y, como relató a la publicación El Mostrador, fue la última vez que lo vio con vida. Faltaban tres días para que Neruda partiera a México, donde proyectaba denunciar públicamente los crímenes del terrorismo de Estado en Chile.

   Aquel día, 23 de septiembre de 1973, Araya fue a comprar un medicamento para el poeta, a pedido de un médico. Fue secuestrado y llevado al Estado Nacional de Santiago, convertido en centro de detención, tortura y asesinato.

   Araya fue invitado a presenciar la reunión de expertos chilenos y de Canadá, Dinamarca, Estados Unidos y España, que deliberaron en Santiago a pedido del juez especial Mario Carroza, a cargo de la causa por la muerte de Pablo Neruda. Los expertos dijeron que no fue el cáncer de próstata, que el poeta padecía, lo que causó su deceso.

   Así, se abrió un período de análisis para determinar si una bacteria fue desencadenante de la muerte. Según uno de los participantes, este estudio puede llegar a insumir un año.

   Anaya se declaró satisfecho por haber sido invitado a la reunión "después de un sufrimiento muy largo, porque no hay que olvidarse de lo que debimos pasar todos los colaboradores de Pablo Neruda. En marzo de 1976 desapareció mi hermano, después en enero del 77 mataron a Homero Arce, que era su secretario personal, entonces es una alegría que hayamos llegado a esta instancia, para mí especialmente".

   El Mostrador recuerda que en 2013 se afirmó, al cabo de una pericia, que el poeta no había sido envenenado, pero el juez Carroza pidió una nueva exhumación de los restos, y esto es lo que permitió dar con la presencia de una bacteria, "estafilococo dorado".

   Ahora los expertos deben profundizar los estudios. La presencia de la bacteria no certifica que se haya consumado un plan criminal, pero abre decididamente esa posibilidad.

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