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Festival de poetas mujeres en Cereté, Colombia, sobrevive en un entorno por demás adverso

Las poetas de Cereté, en el departamento colombiano de Córdoba, llevan adelante un encuentro nacional e internacional en medio de un ambiente hostil, violento, con una supremacía machista acentuada. Ese entorno amerita que de una vez, dice la poeta Beatriz Vanegas Athías, estas realizadoras sean reconocidas y auxiliadas, ya que año a año el festival está amenazado (foto del encuentro de 2016).

 

   Se refiere al Encuentro Internacional de Mujeres Poetas de Cereté, que en su edición 2017 había sido convocado para los primeros días de noviembre, con presencia de poetas locales, de otros puntos de Colombia, y varias extranjeras, entre ellas Perla Rivera, de Honduras; Rocío Cardoso, de Uruguay; Ketty Blanco, de Cuba; y Lilian Almeida, de Brasil.

   Cereté es una ciudad y municipio del centro del departamento (estado o provincia) de Córdoba, sobre el Caribe. La planta urbana cuenta con poco más de 50 mil habitantes y en su memoria literaria hay un registro poderoso, el hecho de que el poeta Raúl Gómez Jattín pasó allí su niñez, y nombra a la ciudad en sus textos.

   Beatriz Vanegas Athías, nacida en Sucre, en 1970, y que entre otros reconocimientos obtuvo el Premio Nacional de Poesía Universidad Externado de Colombia, escribió en el diario El Espectador una nota con el título “Veinticuatro años resistiendo”, en referencia al tiempo de realización del Encuentro.

   Escribe: “Es una verdadera hazaña sostener con estética y sentido social un encuentro de poesía como este, por varias razones. La primera tiene que ver con la naturaleza poco propensa a celebrar la palabra poética en pueblos como los de Córdoba, arraigados en otros oficios estéticos como la música de banda y el vallenato”.

    La segunda es que “los departamentos de Córdoba y Sucre son, en el contexto de la región Caribe, los más golpeados por la corrupción y el paramilitarismo” y la tercera se vincula con que “son departamentos absolutamente patriarcales”, aferrados a la creencia de que la Biblia es “el único libro que sirve para interpretar la condición humana”.

   Por último, dice, “pese a que el encuentro fue fundado por un escritor, el reconocido José Luís Garcés González, quien le ha dado estructura y proyección es una mujer -la maestra Lena Reza García- que, pese a su sobriedad, rigor y altruismo, padece año tras año todos los escollos que indican que el Encuentro Internacional de Mujeres Poetas de Cereté no sobrevivirá al siguiente”.

   Aún así, agrega, “está a punto de cumplir sus bodas de plata en 2018”, y reclama: “Es tiempo, caramba, de que los medios culturales centrales resalten la labor de esta reunión de mujeres venidas de lugares disímiles de la geografía mundial. Es tiempo de que se valore la labor de crear ciudadanía a través de la formación de lectores de buena poesía”.

   Además de los ceretanos, describe la poeta, asisten habitantes de localidades cercanas, para actividades que permiten “ratificar la libertad que otorga decir la vida a través de un discurso distinto al coloquial-agresivo-prejuiciado”.

   Cada grupo de poetas “es recibido amorosamente en las casas de barrios y veredas” y “comparte sus versos y, mejor aún, los intercambia con el ama de casa, el estudiante, el campesino, la maestra, la abuela que se arriesga a leer en voz alta sus propias creaciones”.

   Pide la continuidad del Encuentro porque “cada año es la poesía la que sostiene el equilibrio e intenta un salvamento para una tierra donde la mujer vivencia la invisibilización y el maltrato como una certeza ineludible. Vayan a la tierra donde Raúl Gómez Jattin fue un dios y un demonio y compruébenlo”.

   La nota completa está disponible en este enlace:

https://www.elespectador.com/opinion/veinticuatro-anos-resistiendo-columna-720709

 

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