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Ben Clark gana el Loewe con una exploración poética interior

Una “ilusión inimaginable” dominaba al poeta español Ben Clark cuando, hace dieciséis años –él contaba diecisiete-, publicó su primer libro de poesía. Esa ilusión se mantiene como en el primer momento pero ahora recibe una “respuesta mágica”, la obtención del Premio Internacional de la Fundación Loewe, muy apreciado en la lengua castellana.

 

   “Ganar el Premio Loewe es un sueño imposible y por eso me resulta muy difícil valorarlo”, dice Clark, una vez recibida la noticia de la decisión del jurado compuesto por poetas españoles y de otros países.

   Ben Clark, nacido en Ibiza en 1984, suma su nombre a una lista de autores que gozan de reconocimiento y que inicia Juan Luis Panero, el ganador de la primera edición, en 1988.

   El jurado fue presidido por Víctor García de la Concha y conformado por los poetas Piedad Bonnett, de Colombia, y los españoles Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Antonio Colinas, Esperanza López Parada, Soledad Puértolas, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena y José Ramón Ripoll.

   Organizado por la Fundación Loewe, el premio está dotado con 25 mil euros e incluye la publicación de la obra ganadora, en este caso “La policía celeste”, por la editorial Visor. La organización informó que recibió más de 700 obras, con mayoría de autores españoles y participación de latinoamericanos, en especial de Argentina, Colombia y México.

   Clark declaró que su libro “explora la intimidad de un individuo que se parece mucho a mi, pero lo hace mirando hacia el cielo, hacia el cosmos. Busca en los asteroides, en los planetas y en la luz de las estrellas respuestas para las grandes cuestiones de siempre: el amor, la muerte y el paso del tiempo. Es un libro en el que he puesto mucha ilusión y que pude rematar a principios de año gracias a una beca de la Fundación Valparaíso de Mojácar".

   Este poeta no se inscribe entre quienes le restan importancia a la dotación económica de los premios, para enhebrar frases políticamente correctas sobre un presunto desinterés por lo material.

   Sobre este tema dijo durante un reportaje en mayo: “Los poetas no suelen hablar del dinero por una cuestión de pudor, supongo, pero a mí no me avergüenza esta costumbre tan fea que tengo de comer todos los días y por eso no me da ningún reparo decir que es bueno que alguien, en alguna parte, al día de hoy, quiera darte algo de dinero por un trabajo que has hecho”.

   Agregó en aquélla oportunidad que “con los derechos de autor no se gana nada y para escribir uno necesita tiempo, algo escaso y más aún cuando tienes que traducir, servir paellas en un restaurante de Ibiza, dar clases de inglés y hacer malabares para pagar el alquiler y las facturas. Un buen premio puede significar un año de escritura, o más”.

   Acumula una cantidad notable de reconocimientos si se toma en cuenta su edad. En efecto, obtuvo el Premio Hiperión en 2006 ex aequo con David Leo García, el VII Premio Nacional de Poesía Joven Félix Grande, el IV Premio de Poesía Joven de RNE por un libro escrito junto con el poeta Andrés Catalán y el Ojo Crítico de Poesía de RNE, en 2014.

   En su condición de traductor, llevó al castellano poemas de Anne Sexton, Stephen Dunn y Edward Thomas, y al narrador George Saunders.

   La mayoría amplia de ganadores del Loewe son españoles. Junto al argentino Bernardo Schiavetta, el chileno Oscar Hahn, el cubano Víctor Rodríguez Núñez y los uruguayos Cristina Peri Rossi y Rafael Courtouisie, figuran en efecto Jaime Siles, José María Álvarez, Luis García Montero, Juan Vicente Piqueras y Antonio Lucas, entre otros.

   Siles habló a nombre del jurado, y dijo que “La policía celeste” es un “libro de amor, fundamentalmente filial”, y fue “muy bien construido desde el punto de vista rítmico-sintáctico, con un manejo del encabalgamiento realmente maravilloso”.

 

    Premio a la Creación Joven

 

   El Premio a la Creación Joven que entrega también la Fundación Loewe recayó en la argentina Luciana Reif, nacida en Buenos Aires, en 1990.

   Ella presentó “Un hogar fuera de mi”, que según Luis Antonio de Villena es un libro “a la vez sencillo y complejo”. La autora “de alguna manera quiere reivindicar su condición de mujer libre” aunque “no hace teoría feminista”.

    “No es un libro de feminismo militante. Defiende a una persona que se siente individual, que se siente quién es”, insistió.

   Reif emplea, agregó, un lenguaje coloquial y medido. “Tiene lo que es importante para hacer buena poesía. Un lenguaje de arte, donde la precisión lingüística está cuidada, donde el estilo está absolutamente medido y donde, al mismo tiempo, hay un sentido coloquial, que es una forma nueva de la poesía”.

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