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Cuando Perogrullo también toma por asalto a la poesía

También la poesía y su crítica pueden ser visitantes de los lugares comunes. O pronunciar y reiterar, y a veces hasta el cansancio, verdades de Perogrullo. De ello se ocupa el poeta colombiano Eduardo Escobar, que discute en un artículo periodístico sobre algunas afirmaciones que, de tan reiteradas, son asumidas como verdades.

 

   Su opinión es que la poesía está involucrada en el hecho de que el genio humano se revela en innumerables actos de creación, así como "en la divina capacidad para herir y en el coraje para encarar el Mal, los miasmas residuales de la vida".

   Así es que, sostiene, "se cantó mejor la guerra que el descanso, los lutos que las fiestas, las tragedias del error mejor que los logros del trabajo y el amor".

   Nacido en 1943 en Envigado, departamento (estado o provincia) de Antioquia, Eduardo Escobar trata estos asuntos en una nota en el diario El Tiempo, de Bogotá. En su trayectoria poética se lo menciona como cofundador del movimiento Nadaísta, junto con Jotamario Arbeláez, Gonzalo Arango, Alberto Escobar Ángel y Amílcar Osorio, entre otros escritores. También ensayista, comenzó a publicar poesía en 1966, con "Invención de la uva". Ya en 1978 puso en circulación una primera antología.

   Emprende el tema así: "Dicen que el amor, la naturaleza y la muerte son los temas inevitables de la poesía, la terna eterna. Pero la afirmación es una de esas de diario que cuando no hay a quién más, se atribuyen a Perogrullo, rotundas, de claridad meridiana a simple vista, pero que de repente nos estallan en la cara como pompas de jabón, convertidas en nada".

   Le sale al paso a otra afirmación corriente también aplicada a la poesía, aquella de "lo bueno, si breve, dos veces bueno", como si no existiera, objeta, "el placer de lo redundante, en los ritornelos de la poesía, los estribillos de las canciones, los arabescos de los arquitectos y los volantes de los modistos".

   "También dice Perogrullo que la poesía es alabanza, como si no hubiera bastante poesía de la ira para probar lo contrario. El poetizar es muchas veces la manifestación de una carencia y del sentimiento de derrota", escribe Escobar en El Tiempo.

   A la vez, Perogrullo "pasa por alto los poemas del odio, que incitan a la degollina, y los de la simple tirria, la poesía satírica".

   Advierte más adelante que "debemos contar entre los motivos de la poesía los alelíes que perfuman bajo el rocío, pero también lo escatológico, las materias fecales, los frutos del vientre en que paran siempre desde Adán los frutos de sartén. Cervantes y Rabelais abundan en diarreas. Cuentan entre las partes más memorables de sus libros aquellas donde peor hiede. Y ni hablar de los relatos de Celine, que añadió inmundicia a la inmundicia con su literatura amarga".
   En el mismo sentido, el poeta hace notar que "se recuerda más a Shakespeare por Ricardo III que por las comedias", en tanto "muchas páginas del amoroso Whitman elogian la bestia humana: redoblan tambores, trompetean cobres, restallan banderas ensangrentadas".

   La nota completa está disponible en este enlace:

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/eduardo-escobar/prejuicios-de-perogrullo-en-la-poesia-148726

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