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Publican cinco poetas bolivianos del taller La llamarada verde

La lectura conforma al poeta, es una de las afirmaciones principales que surgen entre cinco autores bolivianos que presentaron libros en su país como consecuencia de su participación en un taller de poesía conducido por el escritor Gabriel Chávez Casazola, quien declara “alergia” a la condición de profesor y dice que su función es “contagiar” poesía.

 

   Los cinco autores cursaron el diplomado de Escritura Creativa de la Universidad Privada de Santa Cruz, tras lo cual realizaron el taller La llamarada Verde, por tres años.

   Al cabo de ese proceso publicaron las obras que presentaron en Cochabamba. Son Amilkar Jaldín Rojas, con “Llave de agua”; Danial Ayoroa, con “De la transformación en pájaros”; Marcia Mendieta Estenssoro, con “La casa que nos habita”; Melissa Sauma, con “Luminiscencia”, en segunda edición; y Nicole Vera Comboni, con “Acústica turquesa”.

   “Mi relación con la escritura nace, como es natural, de mi afición por la lectura”, declaró Marcia Mendieta a Opinión, que habló con los cinco autores. Explicó: “Para escribir poemas tuve que enfrentarme al lenguaje y a mis ideas”.

   Coincidió Amilkar Jaldín, quien habló de una lectura permanente junto con la atención al entorno y, también, a su interior.

   Por su parte, Daniel Ayoroa dijo que “la escritura y, en particular, la poesía, es mucho más que la expresión de sentimientos o ideas, es mucho más que la narración de hechos de ficción o no-ficción, es para mí un ejercicio reflexivo y permanente sobre el lenguaje del que estamos compuestos, el lenguaje a través del que existimos y le damos sentido a nuestra existencia”.

   Opinión invitó a cada uno de los autores a dar una referencia de su libro. Mendieta dijo que contiene “una poética muy personal, que explora la memoria y sus trampas”. Ayoroa siguió otro camino: “El lector se encontrará ante lo que el lector esté dispuesto a encontrar”.
   Sauma dijo que en su libro se encuentra “una parte de mí”, y expresó el deseo de que cada lector encuentre a su vez “una parte de sí mismo”.

   Gabriel Chávez Casazola declaró que “son cinco voces muy diferentes. A mí siempre me gusta pensar que uno busca su voz poética y al final alcanza o a veces lo alcanza a uno; esto varía mucho, no hay una edad. Yo creo que todos ellos han ido conformando su voz poética y son muy diferentes”.

   Consultado acerca de la función del taller que dirige, respondió: “A mí no me gusta utilizar palabras como profesor o facilitador, les tengo alergia. Yo creo que lo mío es tratar de contagiarles la poesía, como te contagias un virus, la poesía llega a la vida de alguien y se instala y se queda para siempre. Luego ellos quisieron seguir trabajando y ahí mi trabajo ha sido acompañarlos”.

 

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