• @martamj32
    Eres el primer lugar donde me buscaría
  • @annablue22
    El espejo intacto y nosotros rotos
  • @Hora_Teta
    Algo no va bien y yo voy dentro
  • @sirena_sinmar
    Vivir para regalar flores a los vivos
  • @mikhailenko
    La madrugada es un género literario
  • @ferxdexleon
    Solo con música se le concede a la palabra su breve deseo de muerte
  • @MarilarAlei
    Mi silencio también quiere estar contigo
  • @aquinomires
    Avisadme cuando abrir los ojos merezca la pena
  • @morganfredman
    Llueve como narrando algo. Lluvia ciega.
  • @aliferod
    Con las ganas de irte no te quedes
  • @lilith19751
    No sé decir lo que beso
  • @Tu_Funamiento
    El tiempo no espera a sus acompañantes

La soledad está demonizada, dice el poeta colombiano Jaramillo

La soledad está demonizada porque “vivimos una cultura necesitada de emociones externas”, afirma el poeta colombiano Darío Jaramillo. Aunque es una sensación inspirada en parte por la vida que llevó desde la niñez -no tuvo hermanos-, se trata también de una convicción de tono filosófico porque, dice, “lo único que uno tiene es a uno mismo”.

 

   “A mi me encanta la soledad, es como necesito estar para leer o escribir. Y, además, la soledad me gusta acompañada de silencio”, agregó.

   Darío Jaramillo nació en Santa Rosa de los Osos, Antioquia, centro de Colombia, en 1947. Es también novelista y ensayista y consiguió varios reconocimientos, el más reciente de ellos el Premio Nacional de Poesía a libro publicado en 2017, por su obra “El cuerpo y otra cosa”.

   Rubén Darío Higuera, del diario El Tiempo, le realizó una extensa entrevista, enfocada principalmente en su vida en el plano personal, desde la niñez, sus rutinas en el presente y sus hábitos respecto de la música y la escritura.

   Así dijo que “si uno vive en 1953 en un pueblo de Antioquia, a media cuadra hay una cantina donde están sonando Gardel, Leo Marini, la Sonora Matancera, con un montón de canciones que uno no sabe que se las sabe. Además, soy de una generación radial. La música clásica estaba presente por un vecino inverosímil que teníamos: ahí vivía el notario de Santa Rosa de Osos y su hijo menor estudiaba derecho en Medellín en ese momento, era locutor en la Radio Bolivariana”.

   El periodista le preguntó sobre el episodio en que, en la adolescencia, conoció a Jorge Luis Borges: “Tenía catorce o quince años y era estudiante del colegio San Ignacio, de Medellín. Borges venía a dar una conferencia sobre el tango en el paraninfo y mi sorpresa fue que la comisión para recibir a Borges y llevarlo al hotel éramos Alfredo de los Ríos y yo”.

   El escritor argentino estaba en compañía de Fernando Arbeláez, poeta de Manizales, director de Extensión de Cultura del Ministerio de Educación, que era quien lo había convocado. “Le ayudamos con la maleta y lo llevamos al hotel Nutibara. Llegó un fotógrafo de algún periódico y tomó una foto. Le pregunté a Borges cuál era la cualidad humana que más admiraba y me respondió algo que me impresionó: la bondad”.

   Con 18 años, Agudelo publicó su primer libro, “Historias”, en una editorial que conformó junto con Cobo Borda.

   Luego el entrevistador le habló de la presencia de la música en sus poemas y novelas, y si la necesita cuando se pone a escribir. Agudelo dijo: “Tengo un problema con eso. A mí me gusta mucho la música, pero difícilmente soporto la música de fondo. No nos aguantamos. Nunca pongo música para escribir, de ninguna manera. Pero es porque soy un tipo secuestrable por los sonidos”.

   De modo que, continuó, se dedica a escuchar música, sin realizar ninguna otra cosa.

   Sobre la relación con sus propios libros, el poeta expresó: “No le encuentro mucho sentido a leerme. Sé de qué tratan mis libros, pero no los recuerdo con precisión. Fueron importantes cuando los hice y convivía con los personajes. Pero llega el momento en que lo entrego al editor a ver si le interesa y me desconecto”.

   “¿Podemos afirmar, como dice uno de sus personajes, que el interés con la escritura es olvidarse de sí mismo?”, preguntó el diario, a lo que respondió: “Una buena definición es salirse de uno mismo, fundirse con el resto de la creación. Ese también es uno de los predicados de algunas religiones orientales y de algunas drogas que producen eso: siempre el fenómeno es ese, salirse del yo. Lo que resulta muy paradójico es que por medio de la literatura uno tenga que empezar afirmando el yo para después disminuirse”. 

   Ante otra consulta, dijo que “el tema verdadero siempre es el tiempo. El misterio es él. Es algo inasible para mí. Es una cosa relativa, pero también absoluta y fatal. Ineludible. De pronto parpadeo y tengo setenta años, y me digo: ‘¿Cómo voy a tener setenta años si no sé qué es lo que voy a ser cuando esté grande?’. Porque todavía tengo esa pregunta en mí, todavía no sé qué voy a hacer cuando sea grande. Pero después pienso que hace diez años me jubilé y entonces me pregunto cuánto me queda de vida… La única verdad es que todos estamos siempre más cerca de la muerte”.

   La entrevista completa, está disponible en este enlace:
http://www.eltiempo.com/bocas/entrevista-con-dario-jaramillo-agudelo-premio-nacional-de-poesia-162962

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.