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La extraña querella a Federico García Lorca, en 1936, por su "Romance de la Guardia Civil"

Una investigación periodística reciente pudo dar con el autor de una denuncia contra Federico García Lorca realizada en 1936, que derivó en intervención judicial. El episodio, referido al “Romance de la Guardia Civil”, motivó comentarios jocosos del poeta granadino con un periodista. La suposición hasta ahora más mencionada, que la querella era de un conservador, parece estar equivocada.

 

   El caso fue investigado por el diario La Razón, hurgando en el Archivo Histórico Nacional, en Madrid, donde dio con datos del incidente judicial que le permitieron describir la secuencia y dar con la identidad del denunciante.

   “La ciudad libre de miedo,/ multiplicaba sus puertas./ Cuarenta guardias civiles/ entran a saco por ellas./ Los relojes se pararon,/ y el coñac de las botellas/ se disfrazó de noviembre/ para no infundir sospechas./ Un vuelo de gritos largos/ se levantó en las veletas./ Los sables cortan las brisas/ que los cascos atropellan”, dice el “Romance de la Guardia Civil”, uno de los poemas que integran el “Romancero gitano”

   Publicado en principio por la “Revista de occidente”, esta obra alcanzó una gran circulación por sucesivas ediciones de Espasa-Calpe.

   La denuncia llegó a los tribunales de Madrid, dice La Razón en un artículo de Víctor Fernández, el 31 de enero de 1936.

   El poeta granadino habló del episodio con el periodista Antonio Otero Seco, a quien dijo: “Hace poco me encontré sorprendido con la llegada de una citación judicial. Yo no podía sospechar de lo que se tratara, porque aún cuando le daba vueltas a la memoria, no encontraba explicación a la llamada. Fui al Juzgado. ¿Y sabes lo que me dijeron allí? Pues nada más que esto: que un señor de Tarragona, al que, por cierto, no conozco, se había querellado por mi romance de la Guardia Civil Española, publicado hace ya más de diez años en el ‘‘Romancero gitano’. El hombre, por lo visto, había sentido de pronto unos afanes reivindicatorios, dormidos durante tanto tiempo, y pedía poco menos que mi cabeza”.

  Continuó García Lorca: “Expliqué al fiscal minuciosamente cuál era el propósito de mi romance, mi concepto de la Guardia Civil, de la poesía, de las imágenes, del surrealismo, de la literatura y de no sé cuántas cosas más”.

   El fiscal “se dio por satisfecho” con las explicaciones y la actuación no prosiguió. “El bravo defensor de la Benemérita se ha quedado sin lograr su propósito de procesarme”, comentó jocosamente García Lorca, en un diálogo en Madrid, poco antes del viaje del poeta a Granada, donde fue asesinado.

   La Razón relata que la denuncia había sido hecha por Manuel Navarro Celma desde Barcelona. Acompañó un ejemplar de “Romancero Gitano” para decir que “el mencionado libro contenía conceptos y frases injuriosas para el Instituto de la Guardia Civil”.

   El mito de que el denunciante podía ser un ultraconservador o incluso un integrante de la Guardia Civil resultó equivocado. Navarro Celma “fue un anarquista habituado a los problemas legales. El 7 de mayo de 1907, en la portada de ‘El Heraldo de Madrid’ aparece definido como ‘libertario’ y ‘custodiado por la Guardia Civil’, tras ‘ser reclamado por el juez de distrito de la Universidad’ de Madrid, en tren procedente de Barcelona. El pájaro había participado en el pasado en algún atentado anarquista e, incluso, no había dudado en delatar a sus compañeros”.

   El artículo lo describe como una persona habituada al chantaje. Estaba enredado en una controversia con Espasa-Calpe, a la que dijo que publicaría un libro contra sus autoridades si no le pagaban una suma de dinero. Los hechos fueron denunciados y un policía, haciéndose pasar por representante de la editorial, detuvo a Navarro Celma y a un cómplice.

   Dice La Razón que la conexión con García Lorca se debe a que Espasa-Calpe había alcanzado un gran éxito con “Romancero Gitano”, que en 1935 tuvo varias ediciones.

   Escribió la revista “Ciudad” de Madrid, por aquellos días: “El éxito de este libro puede calificarse sin precedentes. Empieza a desmentirse la que ya es fábula, de que los libros de poesía no interesan ni se venden. Esta quinta edición servirá de ejemplo a nuestras afirmaciones, así como también nos será dado aducir la recepción dispensada por el público al libro que ‘Cruz y Raya’ ha publicado de Alberti: ‘Poesía’. Lo que ocurre es que la que se vende es –precisamente– la buena poesía”.

   El artículo de La Razón, muy rico en otros detalles, y que reproduce imágenes de la portada del expediente abierto por la denuncia contra García Lorca y papeles de la actuación, está disponible en este enlace:

http://www.larazon.es/cultura/lorca-el-anarquista-estafador-que-llevo-al-poeta-a-juicio-AH17233614

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