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Poesía es llevar el lenguaje "al borde del precipicio", afirma el español Benjamín Prado

El poema “consiste en llevar el lenguaje al borde del precipicio: un paso más, y caes; un paso menos, y te quedas corto”, dice el español Benjamín Prado. Poeta y narrador, de paso reciente por Buenos Aires, debate con algunas sentencias terminantes respecto de la poesía que se está publicando en internet y de autores que en su país venden decenas de miles de ejemplares.

 

   Nacido en Madrid en 1961, es también ensayista y, además de poesía, publicó libros de relatos y de aforismos. En 2002 se editaron dos libros que compilan su poesía, “Ecuador (poesía 1986-2001)” e “Iceberg”. Cuatro años después apareció “Marea humana”.

   En la colección Visor, su libro “Ya no es tarde” lleva cinco ediciones, y la última de ellas, en versión ampliada, fue puesta en circulación en Argentina en octubre de 2017, a poco de su visita al país.

   Este libro cierra con “Punto final”, una suerte de proclamación de principios. “Un poema que imite/ lo que vas a sentir cuando lo leas”; “un poema que te ha reconocido”; “un poema que luche por las causas perdidas”; “un poema que sea más fuerte que el olvido”; “un poema que el tiempo ya no puede vencer”, pide.

   La Poesía Alcanza le preguntó a Benjamín Prado, por vía electrónica, si todos esos desafíos que plantea son para su poesía o si es su concepto de ella. Respondió: “Posiblemente, las dos cosas. La poesía es el territorio de lo impensable, una clase de magia hecha con el idioma, con su sentido y su sonido, que consigue que las palabras se encuentren en el poema por primera vez, que se multipliquen y se saquen filo unas a otras, lleguen a sitios que no creían a su alcance”.

   Así, continuó, “un gran poeta es el que inventa, no sólo el que encuentra. Es el que consigue que después de leer su poema, aquello de lo que habla ya no se vuelva a ver del mismo modo, se haya convertido en otra cosa. Hay muchas clases de poesía, sin duda, pero la que a mí más me gusta leer y lucho por escribir, es ésa”.

   Dada su condición de poeta y narrador, el autor español fue consultado sobre quienes dan a la poesía un lugar “primario”, de mayor responsabilidad ante la palabra, en tanto atribuyen a la novela y el cuento la posibilidad de márgenes de menor concentración expresiva y hasta espacios “en blanco”.

   Prado respondió que no es esa su concepción, además porque “la poesía también tiene que entretener para poder conquistar, para que el lector no se vaya: si aburre o se muestra inaccesible, el lector huye. Y también tiene que contar algo, tener una historia que compartir. Nos gusta contar y que nos cuenten historias. Sin embargo, lo ideal es conseguir eso sin caer en la liviandad de la que habla. Pero la narrativa no debe ser más descuidada, hay que luchar lo mismo por cada párrafo, cada línea, cada palabra”.

   Sobre si dos universos tan extendidos como los de la poesía latinoamericana y la española pueden llegar a tener algo en común además de la lengua, expresó que “lo tienen todo. Yo leo a quienes escriben en América y me siento uno de ellos, con sus peculiaridades. Un idioma también es una forma de mirar y si lo que se ve tiene, la mayor parte de las veces, el mismo nombre, eso es un hilo que nos cose”.

   En cuanto a la poesía en internet y el debate que se da al respecto sobre todo en España, en algunos casos con tonos de descalificación, el autor madrileño respondió que “Poeta en Nueva York”, de Federico García Lorca, u “Odas elementales”, de Pablo Neruda, “son igual de buenas leídas en un teléfono celular que en un libro. La cuestión no es el soporte, sino la categoría de lo que se escribe”.

   Internet, prosiguió, “es el mundo, ni más ni menos, y en él cabe todo, lo mejor y lo peor, pero yo suelo compararlo con el éxito, para explicar que a mí nunca me ha interesado de un libro si lo tuvo o no, en ninguna de las dos direcciones: ni vender mucho hace que lo que se vende tenga que ser obligatoriamente malo o menor, ni la falta de reconocimiento te convierte en Rimbaud. No importa de dónde se sale, sino a dónde se llega”.

   Las llamadas “redes” no reemplazaron a los libros, “sino a los fanzines y las revistas: ahora en lugar de pasar por ellas, se da uno a conocer en un blog, pero no conozco ninguna autora o ningún autor serio que no pelee porque lo que escribe acabe en un libro. La carrera ha cambiado de recorrido, pero la meta está en el mismo sitio”. 

   Por último, La Poesía Alcanza le preguntó qué poetas está leyendo o se propone leer próximamente, a lo que respondió: “Sin exagerar mucho, lo leo todo, como quien dice. Y también, en el caso de la poesía, releo con frecuencia. Últimamente he encontrado cosas maravillosas en poetas de la antigua Europa comunista que nos habían sido ocultados y que son impresionantes: Blaga Dimitrova, Ana Blandiana, Adam Zagajewsky... Son un tesoro, como lo es Szymborska”. 

   (Este diálogo por correo electrónico entre Buenos Aires y Madrid fue gestionado por GKomunicación).

 

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