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"Palabra lúcida" y "limpia" emana de la poesía de Ángel González, afirma Luis García Montero

La palabra poética de Ángel González vive en sus libros y es una palabra “lúcida”, pues “no se engaña con falsas ilusiones, conoce de cerca la derrota y el fracaso, ha perdido una guerra y ha sufrido por amor”. Al cumplirse diez años de la muerte del autor nacido en Oviedo, estas definiciones sobre su obra fueron escritas por el también poeta Luis García Montero.

 

   En una nota en la publicación InfoLibre, el autor granadino emprende la recordación de Ángel González sirviéndose de un poema de otro autor, el catalán Joan Margarit, en días en que viene compartiendo con él una serie de lecturas.

   Se trata del poema “Orden”, del libro “Misteriosamente feliz”, publicado en 2008, y que según Luis García Montero expone “la meditación de un hombre mayor que se ha acostumbrado a convivir en un mundo en el que ya habitan más muertos que vivos”.

   “Después de cumplir 70 años, las pérdidas iluminan una intimidad, son las lámparas de una habitación usada por las huellas del amor y del espanto. La experiencia de la vida y la memoria enseñan a buscar un orden en el que sobrevivir, un lugar limpio y bien iluminado. Para el poeta catalán, eso significan los libros de Ángel González”.

   García Montero expresa acuerdo con esa interpretación, para pasar después por algunas evocaciones. “Los amigos recuerdan con frecuencia su espíritu trasnochador, sus diálogos con el último whisky y la luz incierta del amanecer, el modo en el que saludaba a las tentaciones propias y ajenas. Pero el costumbrismo alcohólico tiene poca importancia, si no es para recordar que, en un tiempo hostil, clerical, falto de libertad, propicio a la culpa y al odio, el tiempo de la dictadura franquista, la amistad y las copas nocturnas se convirtieron en espacios de complicidad con la vida”.

   En la nota en InfoLibre, el poeta granadino explica su coincidencia con la opinión sobre la palabra “lúcida” de González, y también “limpia”, no sólo porque “se negó a convertir la estética en una mascarada para ocultar el vacío o la realidad, sino porque del dolor, la ironía y la inteligencia surgió siempre una vitalidad desesperada, una complicidad inagotable con el hecho de existir, una verdad capaz de darle consistencia a palabras tan gastadas como justicia, solidaridad y libertad”.

   Dice finalmente que “todo gran poeta hace su poesía particular, pero habla en nombre de la Poesía. Con un libro de Ángel en la mano siento hoy que la Poesía, toda la Poesía, palabra sobre palabra, es eso: un lugar limpio y bien iluminado”.

   La nota original está disponible en este enlace:

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2018/01/14/un_lugar_limpio_bien_iluminado_74048_1023.html

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