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Poetas mexicanos ven cercanía entre Parra y Efraín Huerta

El humor, la ironía y la irreverencia son características de la obra poética de Nicanor Parra, coincidieron varios autores mexicanos que se pronunciaron tras su fallecimiento. Algunos de ellos trazaron algunos paralelos con la poesía de Efraín Huerta (foto), quien nació el mismo año que el creador chileno.

 

   Algunos de ellos, además, aclararon que el hecho de que Parra haya creado lo que llamó "antipoemas" no significa que no escribiera poesía, una confusión que suele verificarse principalmente en medios periodísticos.

   Juan Domingo Argüelles, nacido en Quintana Roo en 1958, ensayista, editor y crítico además de poeta, declaró a Aristegui Noticias que Nicanor Parra, quien murió a los 103 años el 23 de enero, "es un poeta que pone un toque de humor y de sarcasmo en la lírica latinoamericana".

   "Cuando se define como 'antipoeta' en realidad lo que quería decir era que iba en sentido contrario a la poesía de la tradición solemne. Por supuesto, no escribe 'antipoemas', sino poemas: poemas irónicos, sarcásticos, llenos de crítica social y de un humorismo devastador".

   En opinión de Argüelles, ninguno de sus libros superó al primero, "Poemas y antipoemas".

   María Baranda, quien nació en Ciudad de México en 1962, poeta y narradora, lo definió como "el poeta de la risa aguda, siempre lúdico y lúcido. Habló de las atrocidades del mundo, de la guerra, la política, la existencia humana con el ímpetu de la irreverencia, así abrió un espacio de provocación con su antipoesía y logró un discurso más legítimo y puro. Además, le debemos espléndidas traducciones".

   Parra, igual que Efraín Huerta, "enfrentó con humor corrosivo y lúcida ternura a la grandilocuencia lírica", opinó a su turno, también con Aristegui Noticias, Hernán Bravo Varela, nacido en Ciudad de México en 1979, poeta, ensayista y traductor.

   "Podría decirse que 'Poemas y antipoemas' (1954), su libro más conocido, es una respuesta frontal a la obra de los tres grandes tenores de la poesía chilena: Vicente Huidobro, Pablo Neruda y Pablo de Rokha. De ahí la mundanidad de su discurso, calculada con precisión matemática, pero pulida con esmero artesanal".

   Sin él, continuó, "sería difícil entender la escritura -y el gesto detrás de la escritura- de autores chilenos tan disímbolos como Roberto Bolaño, Carmen Berenguer, Diamela Eltit, Diego Maquieira y Raúl Zurita".

   "Ironía iconoclasta" le atribuye al autor chileno el poeta y ensayista José María Espinasa, nacido en Ciudad de México en 1957. Apareció con ese rasgo, agregó, "en un momento en que en la poesía latinoamericana dominaban retóricas. No es por azar que, frente a la retórica nerudiana, los antídotos vinieran de Chile, Nicanor Parra y Gonzalo Rojas. Sus aportaciones fundamentales fueron humor y desparpajo, hiriente capacidad epigramática y puesta en duda de 'lo poético'".

   El hijo de Efraín Huerta, David, poeta como su padre, también traductor, ensayista y editor, nacido en Ciudad de México en 1949, expresó que Parra "está en mi vida como si lo hubiera frecuentado asiduamente".

   "Aparte de que nació el mismo año que mi padre (1914), con cuya obra valdría la pena hacer alguna saludable comparación -tomadas en cuenta todas las diferencias-, Parra me llama la atención y me apasiona porque se mantuvo fiel a sus ideas y a su modo de ponerlas en práctica. Yo creo que es algo más que el rey bufo de la poesía latinoamericana moderna; es algo así como un descendiente austral de François Villon, con luces y sombras semejantes", agregó.

   Ahora, expresa David Huerta, "está en su cielo, al lado de su hermana Violeta, viendo cómo nos destrozamos unos a otros, acaso sonriendo, quizás invadido por una tristeza jovial y levemente apocalíptica".

   La nota completa, que incluye a otros autores, está disponible en este enlace:

https://aristeguinoticias.com/2401/kiosko/adios-nicanor-9-poetas-despiden-a-nicanor-parra/

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